Caminante sin esperanza
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Hay
una música para cada día, al igual que un momento literario. Todas las
mañanas, cuando me despierto, tarareo una canción que me acompaña
durante toda la jornada y casi siempre tiene que ver con mi estado de
ánimo. Otras veces, me asalta algo que leí o escuché y no me deja
descansar hasta que ha visto la luz.
Llevo dos días con este "cuento". Es de Rabindranath Tagore, en El Jardinero. La historia nº8.
La
lámpara se extinguió junto a mi cama, y al amanecer me desperté con los
pájaros. Me senté ante la ventana abierta y adorné mis cabellos sueltos
con una guirnalda de flores. Por entre la neblina rosada del alba vi al
joven viajero que avanzaba por el camino. Traía al cuello un collar de
perlas y los rayos del sol resplandecían en su corona. Se detuvo ante mi
puerta y me preguntó, ávido:
- ¿Dónde está ella? -
Avergonzada, no acerté a decirle:
- Ella soy yo, joven caminante. Ella soy yo -
Caía
la tarde y la lámpara no se había encendido. Distraídamente, yo
trenzaba mis cabellos. El joven viajero llegó en su carroza, envuelto en
el esplendor del sol poniente. Sus caballos despedían espuma y sus
vestidos estaban cubiertos de polvo. Descendió ante mi puerta y me
preguntó con voz cansada:
- ¿Dónde está ella? -
Avergonzada, no acerté a decirle:
- Ella soy yo, caminante cansado. Ella soy yo -.
En
la noche de abril arde la lámpara en mi estancia. Sopla dulcemente la
brisa del sur. El escandaloso loro duerme en su jaula. Mi vestido tiene
el color del cuello de un pavo real y mi manto es verde como la hierba
nueva. Estoy sentada en el suelo, cerca de la ventana, contemplando la
calle desierta. A través de la noche oscura murmuro sin cesar:
- Ella soy yo, caminante sin esperanza... Ella soy yo -
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lunes, 26 de mayo de 2014
Caminante sin esperanza 18.10.2011
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