lunes, 26 de mayo de 2014

Inasequible 14.06.2013

Inasequible
 
Hay cosas que no pasan de moda. Una de ellas, invariablemente, es que el parecer inalcanzable resulta uno de los mayores atractivos posibles. A veces esa inasequibilidad es real. Otra sólo apariencia. La más eficaz, sin duda, es la primera.
 
A las pruebas me remito:
 
El más guapo de todo el instituto, aquel al que siguen las chicas más monas; el que todas desean que las pida salir... Ése cuyo nombre ocupa las puertas de los aseos femeninos, se hace el encontradizo conmigo para charlar.
 
Me cae bien. Es majuco. Hablamos de baloncesto, de geometría, de familias... Hablamos y hablamos hasta que llegamos a mi destino. Me despido y me voy. ¡¡¡Por fin hoy llegaré a tiempo al conservatorio!!!
 
Al dia siguiente me lo vuelvo a encontrar. "Vaya, lo siento, pero es que hoy voy muy justa de tiempo y no puedo quedarme a charlar"...
 
Y así un día, y otro, y otro. A veces se dan las condiciones para que hablemos. Otras, sin embargo, me pilla mal y tengo que dejarle con la palabra en la boca (siempre con disculpa, por supuesto).
 
Yo, que tengo alma de cántaro, no me he dado cuenta de nada hasta que observo cómo me llegan puñales desde detrás de la humareda del baño. Pregunto a mi amiga. "Joder, tía: ¡pareces tonta!... "
 
¡¡¡Andaaaaaaaa!!!
 
No quiero nada con él. Creo que los dos lo sabemos. Creo que por eso le gusto todavía más.
 
Aún así, me sale una sonrisa de los labios que me dura toda la semana.
 
Es curioso: lo que no me permite ser la reina del Universo es que al chico del conservatorio, ése de los rizos desordenados que toca el cello, le vienen a buscar justo después de clase y no veo el momento de hacerme la encontradiza...

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