lunes, 26 de mayo de 2014

La importancia de sentirse uno mismo 17.09.2011

La importancia de sentirse a uno mismo
 
El comentario de erika me ha hecho pensar. Además de en la posibilidad de no tener ideas espontáneas propias, me ha hecho ver que soy diferente.

Sé que hay contadores de cuentos. Yo casi que me dedico a ello de manera profesional, así que entiendo perfectamente que estamos rodeados de gente que crea mundos, historias, sucesos... y los comparte. A mi me gusta escucharlos. Me encanta meterme en otras pieles y vivir otras vidas. Por eso leo. Por eso y porque me gusta saciar mi curiosidad insaciable. El caso es que cuando escucho un cuento soy consciente de que no es la verdad del que lo narra, sino su imaginación desarrollada.

En la vida me pasa algo parecido. Me cuentan muchos cuentos. Yo los escucho. Algunos me parecen malas historias que no me llevan a ningún lado y, sencillamente, las perdices se comen antes de tiempo, o no se comen... Sin embargo,  hay otros que despiertan en mi sentimientos especiales. Sé que lo que me cuentan no es la verdad absoluta, pero lo que despiertan en mi, sí: la ilusión, las ganas, la vida, el deseo, las llamadas que no llegan, las esperas que eternizan los segundos... Todo eso lo vivo y es tan cierto como yo misma.

Eso no quiere decir que pierda el norte, o que crea ferviertemente el cuento que escucho, no. Sólo quiere decir que me centro en lo que siento, en lo que me toca vivir, y lo disfruto. Si el cuentacuentos miente, pues es una pena, pero yo gano lo que vivo. Si el cuentacuentos dice la verdad, pues maravilloso.

Lo importante no es que la verdad lo sea de manera absoluta, sino que no nos lastime. Que nos enriquezca. Sacar lo mejor de la historia y vivirla como si fuera real.

Cuando un cuentacuentos me hace sentir cosas maravillosas, yo lo agradezco. A veces me saca de un letargo emocional que me revive. A veces me hace sentir que todo es bello. A veces me hace temblar las piernas sólo imaginando...
¡Cómo voy a querer evitar que eso ocurra!

También es verdad que soy un roble. Vivo con las raíces bien metidas en la Tierra y es difícil que vuele sin ser consciente de la realidad que me ata a ella. Entiendo que hay personas que son flores, o pájaros, o viento y escuchar cuentos les haga esperar más allá de la verdad. Y eso les lastime. Yo tengo la suerte de poder emocionarme con verdades relativas y no perder la cabeza. Pero el secreto es sólo ése...

sentir, sentir, sentir...

La importancia de sentirse a uno mismo.

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