Día perezoso, cuerdo y quejica.
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No
es fácil evitar decepciones. Una y miles. Miles de veces. Pero tampoco
importa. En muchas ocasiones la búsqueda aporta lo que, llegado el
momento, necesitarmos. Ser fuerte y saberlo. Ser consciente del valor
escondido. A pesar de todo. A pesar de una misma y de esas permanentes
caídas que hacen cuestionarse hasta el origen del Universo. A pesar de
las dudas.
Mirar
y ver no siempre es agradable. Saber que una está en lo cierto. Poner
los pies en la Tierra de nuevo y ser consciente del sueño. Las emociones
brotando en casacada para llegar al remanso de la cordura. ¡Qué difícil
es estar loco cuando se es cuerdo! y ¡qué bonito sería poder estarlo de
vez en cuando! Dejarse llevar y sentir... sólo sentir.
Quiero
esa lotería. Quiero no saber. Quiero despojarme de la realidad, de la
consciencia, de ese latifundio personal en que las cosas no coinciden,
en el que saltan las alarmas...
Pero sé también que no puedo.
En
el fondo, dejarse llevar ¡requiere tanto trabajo!... Requiere conocer,
saber que se puede, desear, ser consciente de la paz, de la sabiduría,
de que los hilos no se moverán por casualidad, de que la vida es bella
también al otro lado, de que no seremos la única opción al desastre ni a
la soledad...
Dejarse llevar requiere, básicamente, un trabajo previo tan costoso...
Y a veces... ¡da tanta pereza!..
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lunes, 26 de mayo de 2014
Día perezoso, cuerdo y quejica 31.08.2011
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