lunes, 26 de mayo de 2014

Día perezoso, cuerdo y quejica 31.08.2011

Día perezoso, cuerdo y quejica.
 
No es fácil evitar decepciones. Una y miles. Miles de veces. Pero tampoco importa. En muchas ocasiones la búsqueda aporta lo que, llegado el momento, necesitarmos. Ser fuerte y saberlo. Ser consciente del valor escondido. A pesar de todo. A pesar de una misma y de esas permanentes caídas que hacen cuestionarse hasta el origen del Universo. A pesar de las dudas.

Mirar y ver no siempre es agradable. Saber que una está en lo cierto. Poner los pies en la Tierra de nuevo y ser consciente del sueño. Las emociones brotando en casacada para llegar al remanso de la cordura. ¡Qué difícil es estar loco cuando se es cuerdo! y ¡qué bonito sería poder estarlo de vez en cuando! Dejarse llevar y sentir... sólo sentir.

Quiero esa lotería. Quiero no saber. Quiero despojarme de la realidad, de la consciencia, de ese latifundio personal en que las cosas no coinciden, en el que saltan las alarmas...

Pero sé también que no puedo.

En el fondo, dejarse llevar ¡requiere tanto trabajo!... Requiere conocer, saber que se puede, desear, ser consciente de la paz, de la sabiduría, de que los hilos no se moverán por casualidad, de que la vida es bella también al otro lado, de que no seremos la única opción al desastre ni a la soledad...

Dejarse llevar requiere, básicamente, un trabajo previo tan costoso...

Y a veces... ¡da tanta pereza!..

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