lunes, 26 de mayo de 2014

Enma, la chica más guapa del mundo 23.05.2012

Emma, la chica más guapa del mundo.
 

La conocí hace 12 años. Ella tenía 11 y yo, 28, pero eso no impidió que aprendiera de ella una de las lecciones más grandes de mi vida. Emma era una niña grande, en todos los sentidos: sacaba 10 centímetros a su compañero más alto de clase; tenía una espalda enorme y era una niña "de hueso", que decían cuando yo era pequeña. En general, Emma no respondía de ninguna manera al canon de belleza que tenemos por general en lo que al físico se refiere.

También era una chica de muchísima personalidad, segura de sí misma, consciente de su grandeza en el más amplio de los sentidos. Esa grandeza que todos tenemos pero que sólo algunos son capaces de ver en sí mismos.

Emma creía, sinceramente, que era guapa, preciosa, maravillosa... Y daba al mundo esa imagen. Todos los que pasamos por esa clase coincidimos en el inmenso poder que tenía. Sus compañeros la adoraban: era capaz de llevar a cualquiera de ellos a donde quisiera. La chicas la tenían cierta envidia y deseaban que Emma compartiera cualquier cosa con ellas, porque eso, de alguna manera, les contagiaba la grandeza.

Ella vivía sin preocuparse de lo que pensaran los demás.

Un día le dije: "Mira, Emma: he aprendido algo maravilloso de ti: los demás nos ven como emitimos que somos. A ti te ven preciosa, maravillosa, guapa, inteligente..."

Ella me miró, muy sorprendida, y me dijo, sin un ápice de superioridad ni de engreimiento:

"Es que soy así".

Muchas veces pienso en Emma. Ojalá todos nos pudiéramos ver como se veía ella.

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