lunes, 26 de mayo de 2014

O conmigo o contra mi 7.10.2011

O conmigo o contra mi...
 
Es una de esas frases que me resultan muy difíciles de entender. Probablemente sea porque me falta el casi para entenderlo todo siempre. Da igual. El caso es que cuando estoy con alguien, estoy. Del todo. Plena, llana y sinceramente. No hay dobleces ni recodos. No tengo miedo ni dudas sobre la persona con la que estoy. Estoy. Y no puede haber grietas en ello. Estoy y no me importa que se sepa. Estoy y lo hago orgullosa. Estoy aunque suponga tener que dormir poco, o salir mucho, o leer casi nada. Estoy, aunque signifique mucho tiempo pendiente de todo, de cada cosa, de los detalles, de las cosas importantes. Estoy aunque conlleve un poco de lluvia en los zapatos. Estoy porque quiero, porque creo, porque siento así.

Es decir: estar es una palabra llena y con pleno sentido. Pero no quiere decir estar de acuerdo siempre. No puede ser. De hecho, me gusta no comulgar con todas las cosas que hace la gente con la que estoy, porque eso hace que mi estar tenga aún más sentido: entonces también estoy para dar otros puntos de vista, para hacer ver cosas que hubieran pasado desapercibidas, para ponerme en el lugar de gente que no sabe decir, o no quiere, o no puede...

En los casos en los que disiento actúo de una manera determinada: delante del resto del mundo me callo; apoyo con mi presencia y con mi sonrisa a la persona que puede que se esté equivocando. Luego, en privado, digo lo que tenga que decir. Trato de no defender aquello en lo que no creo, pero eso no evita que siga allí, estando de manera incondicional.

A veces (también ocurre) alguien con quien no comulgo demasiado dice algo que me parece maravilloso. Entonces, lo aplaudo orgullosa de poder hacerlo. No quiere decir que esté con esa persona, pero sí que hay ideas buenas al margen de quien las expone. Al igual que las hay malas.

La gente tiene muchas facetas y normalmente no las conocemos todas. Por eso es bueno, en general, dejar a un lado los prejuicios y leer sin nombres. A veces da como resultado ese estar incondicional. Otras, la sensación de que bailas con todos o de que te ríes de ellos. Pero nada más alejado de la realidad.

Yo tiendo a estar con gente a la que admiro, a la que quiero, a la que respeto, por la que daría casi todo lo que soy o lo que tengo. Gente a la que sé que podría confiar mi vida con los ojos cerrados. Eso hace que no haya demasiadas personas en la lista, pero que las que hay merezcan absolutamente la pena.

Por eso no entiendo el "conmigo o contra mi": siempre Contigo... aunque, en muy contadas ocasiones, no estemos de acuerdo.

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