... como decíamos ayer
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A veces el tiempo no pasa. Ocurre, sobre
todo, con la gente que se tiene tan cerca que parece que está dentro.
Pueden sucederse los días hasta dar lugar a años, pero todo sigue como
era, exactamente igual, la última vez que hubo encuentro.
Normalmente, tras tanto tiempo, uno pone
al día rápidamente de los acontecimientos y se da cuenta de que, en
realidad, ha sido poco: "Me casé, aprobé la oposición, me divorcié y
ahora estoy trabajando en tal sitio". Uno se da cuenta de que todo eso
que parecía tan largo se puede resumir en cuatro frases. Cinco a lo
sumo. Pero, sin embargo, las pequeñeces de cada día, ésas que podríamos
pasar sin decir en el resumen de dentro de un año, o de una semana, son
las que más tiempo llevan, porque son las que se refieren a las
emociones del momento. Tan importantes que pueden llevarnos horas, pero,
a la vez, tan efímeras, que dentro de dos días serían obviadas.
Hoy he estado a punto de escribir "Sigo
pensando que vale el doble de lo que vende". Emociones. Mañana habrán
pasado de moda, pero hoy me han llevado a hace tiempo y, en realidad,
todo cambiado y todo inamovido.
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lunes, 26 de mayo de 2014
... como decíamos ayer 20.04.2013
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