lunes, 26 de mayo de 2014

... como decíamos ayer 20.04.2013

... como decíamos ayer
 
A veces el tiempo no pasa. Ocurre, sobre todo, con la gente que se tiene tan cerca que parece que está dentro. Pueden sucederse los días hasta dar lugar a años, pero todo sigue como era, exactamente igual, la última vez que hubo encuentro.
 
Normalmente, tras tanto tiempo, uno pone al día rápidamente de los acontecimientos y se da cuenta de que, en realidad, ha sido poco: "Me casé, aprobé la oposición, me divorcié y ahora estoy trabajando en tal sitio". Uno se da cuenta de que todo eso que parecía tan largo se puede resumir en cuatro frases. Cinco a lo sumo. Pero, sin embargo, las pequeñeces de cada día, ésas que podríamos pasar sin decir en el resumen de dentro de un año, o de una semana, son las que más tiempo llevan, porque son las que se refieren a las emociones del momento. Tan importantes que pueden llevarnos horas, pero, a la vez, tan efímeras, que dentro de dos días serían obviadas.
 
Hoy he estado a punto de escribir "Sigo pensando que vale el doble de lo que vende". Emociones. Mañana habrán pasado de moda, pero hoy me han llevado a hace tiempo y, en realidad, todo cambiado y todo inamovido.

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