Hay que ser muy uno para poder ser dos
|
||
|
El
otro día hablaba con otra sumisa sobre la raza de los conocidos como
Dominantes y llegamos a una conclusión tremenda: Hay que ser muy uno
para poder ser dos.
Cada
persona tiene su carácter (sé que es una obviedad, pero necesitaba
decirlo), pero hay rasgos específicos que algunas personas necesitamos
en otras para que sintamos que pueden dominarnos. Y una de ellas es la
seguridad en uno mismo. (Por supuesto, este pensamiento no tiene por qué
ser universal. Ni siquiera tiene por qué ser cierto).
Sólo
una persona que se sienta seguro de sus actos, de sus pensamientos, de
sus deseos, de sus órdenes, puede conseguir de otra (de mi colega y de
mi, por lo menos) una entrega con fé plena.
Cuando
se titubea, cuando uno se tambalea... malo, porque si yo cierro los
ojos para que tú me lleves y resulta que ni siquiera ves... la cosa no
tiene visos de acabar demasiado bien.
Y
entiendan que no hablo de tambaleos ocasionales, ni de dudas
momentáneas... sin ellas la cosa sería más artificial que la sonrisa de
la Panto, no. Hablo de un rasgo de carácter, de algo que acompaña al ser
en todo momento.
Pero
también la persona sumisa ha de tener seguridad en sí misma, porque en
las relaciones dentro del BDSM hay momentos en los que una tiende a la
duda, en la que ocurren cosas que hacen que una se sienta un poco
perdida, o susceptible, o vulnerable... y sólo la solidez mental, la
creencia en una misma y el hecho de saber que la persona con la que está
es totalmente adecuada a una misma, la evitarán momentos mentales,
digamos, "delicados".
Lo dicho: hay que ser muy uno para poder ser dos.
(... y no digo nada "tres").
Y nada más. Ése era mi pensamiento del día. Saludos de miércoles verde.
| ||
Datos personales
lunes, 26 de mayo de 2014
Hay que ser muy uno para poder ser dos 24.10.2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario