lunes, 26 de mayo de 2014

Hay que ser muy uno para poder ser dos 24.10.2012

Hay que ser muy uno para poder ser dos
 
El otro día hablaba con otra sumisa sobre la raza de los conocidos como Dominantes y llegamos a una conclusión tremenda: Hay que ser muy uno para poder ser dos.

Cada persona tiene su carácter (sé que es una obviedad, pero necesitaba decirlo), pero hay rasgos específicos que algunas personas necesitamos en otras para que sintamos que pueden dominarnos. Y una de ellas es la seguridad en uno mismo. (Por supuesto, este pensamiento no tiene por qué ser universal. Ni siquiera tiene por qué ser cierto).

Sólo una persona que se sienta seguro de sus actos, de sus pensamientos, de sus deseos, de sus órdenes, puede conseguir de otra (de mi colega y de mi, por lo menos) una entrega con fé plena.

Cuando se titubea, cuando uno se tambalea... malo, porque si yo cierro los ojos para que tú me lleves y resulta que ni siquiera ves... la cosa no tiene visos de acabar demasiado bien.

Y entiendan que no hablo de tambaleos ocasionales, ni de dudas momentáneas... sin ellas la cosa sería más artificial que la sonrisa de la Panto, no. Hablo de un rasgo de carácter, de algo que acompaña al ser en todo momento.

Pero también la persona sumisa ha de tener seguridad en sí misma, porque en las relaciones dentro del BDSM hay momentos en los que una tiende a la duda, en la que ocurren cosas que hacen que una se sienta un poco perdida, o susceptible, o vulnerable... y sólo la solidez mental, la creencia en una misma y el hecho de saber que la persona con la que está es totalmente adecuada a una misma, la evitarán momentos mentales, digamos, "delicados".

Lo dicho: hay que ser muy uno para poder ser dos.

(... y no digo nada "tres").

Y nada más. Ése era mi pensamiento del día. Saludos de miércoles verde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario