Dominantes, sumisas y personajes de cuento.
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Buenas noches.
No
sé si es que de tanto leer y leer he acabado como Alonso Quijano, pero
hoy veo personajes de cuentos por todas partes. Les explico:
Dominantes y sumisas tipo lobo feroz:
quieren devorar todo aquello que sea carne. Para ello recurren tanto a
disfrazarse de cordero como a solpar y soplar, amenazantes, el refugio
de sus deseadas víctimas (la palabra no tiene segundas, se lo aseguro
;-)).
Dominantes y sumisas tipo Caperucita Roja:
Inocentes almas que andan perdidas por los bosques bedesemeros,
prestando su ayuda a quienes pudieran necesitarla y que se ven,
invariablemente, envueltas en líos de los que salen airosas por arte y
milagro de quienes (con suerte) escuchan sus gritos.
Dominantes y sumisas tipo Cenicienta:
Creen estar rodeadas de personas normales, pero es porque aún no se han
dado cuenta de la realidad objetiva. Un día salen, conocen algo
distinto (que suele ser mejor) y ya son incapaces de vivir como antes.
Al final, por suerte, en muchos casos, su búsqueda en las pocas horas
libres que tienen, les lleva a conseguir el sueño que persiguen. En
otras ocasiones, sin embargo, la falta de valentía les condena a una
vida miserable entre el sueño vislumbrado y la realidad patente.
Dominantes y sumisas tipo Bella Durmiente:
Han pasado toda la vida entre algodones, sin ningún peligro a su
alrededor, pensando que todo es un lecho de rosas y, a la primera de
cambio, caen en la maravillosa tentación que les lleva a hibernar y de
la que se salvan pasado bastante tiempo. (El problema de estos
personajes de cuento suele ser su patente deseo de que nadie lo pase
bien mientras ellos duermen).
Dominantes y sumisas tipo príncipe azul:
Se sienten y saben salvadores de esas pobres almas perdidas en busca de
amor y una preciosa vida sin dar palo al agua, y creen, fervientemente,
que lo conseguirán con un sólo beso (sesión, polvo...) bien hecho (¿o
acaso era “echado”?...)
Dominantes y sumisas tipo princesa doliente:
Personas sensibles que creen en la existencia de los personajes
anteriores (príncipes azules) y, al igual que ellos, consideran que la
vida se reduce a un beso maravilloso. Normalmente se muestran sensibles y
delicadas, y tienden a atraer a otros personajes con tendencias
“cuidadoras”.
Dominantes y sumisas tipo leñador:
Llegan en algún momento entre que la cosa se pone muy fea y cuando ya
no tiene remedio. Bruticos, la verdad, pero eficaces. Llegan, hacen y se
van, sin más historia.
Dominantes y sumisas tipo cerdito
(de los dos primeros y sin faltar a nadie): Hacen y hacen, sin
demasiado empeño, sin demasiado arte, con prisa por acabar y disfrutar,
pero sin la conciencia de la necesidad de dedicar tiempo a aquello que
queremos que perdure. Luego, se quejan y quejan de que los lobos feroces
sean tan fieros.
Dominantes y sumisas tipo oso:
La gente les tiene miedo porque parecen enormes, pero la realidad es
que una niña con rizos de oro y bastante maleducada puede hacerlos
perder hasta el sueño.
Dominantes y sumisas tipo hada:
La gente les atribuye poderes mágicos, capaces de solventar cualquier
situación con un simple movimiento de varita (más o menos larga y
potente dependiendo de cada hada), pero la realidad es que, al final,
sólo cada uno es capaz de mantener los sueños.
Dominantes y sumisas tipo bruja:
Se presentan como malos malosos de la muerte y a veces hasta intentan
serlo, lo que no quiere decir que siempre lo consigan. Les importa poco
la imagen de malvado que se tiene de ellos y hasta eso les alienta a
seguir siendo de la manera en la que les sale de las mismísimas
verrugosas narices, pero la verdad es que también se ven atrapados por
ese “halo”.
Éstos
y muchos más, sin duda… si se les ocurre alguno más, por favor,
anótenlo aquí abajo (sin alusiones personales, que son casi tan feas
como las brujas malvadas).
Saludos de viernes viernero cascabelero. | ||
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lunes, 26 de mayo de 2014
Dominantes, sumisas y personajes de cuentos 5.10.2012
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