lunes, 26 de mayo de 2014

Las cosas que no me gustan 31.07.2013

Las cosas que no me gustan...
 
Muchas veces me cuesta decir las cosas de manera espontánea, así que he de sentarme y confesarlas ante el papel, no tanto para que se hagan corpóreas a mis ojos sino a los de la persona a las que quiero dirigírselas.
 
Eso me ha pasado con est, con las cosas que no me gustan.
 
 
No soy masoquista, por lo menos no a priori y no entendido como el disfrute a través del dolor (perdonadme si me equivoco en la definición), pero me gusta que Él me azote.
 
No me gusta el dolor que siento, pero sí me gusta que sea Él quien lo inlfige. Me gusta ver su cara, sentir su cuerpo, saber su excitación...
 
Y, de esa manera, me encantan sus manos contra mi carne; su cinturón sonando contra mi; las horribles fustas que me golpean representando Su fuerza...
 
No me gustan los azotes, ni los latigazos, ni los fustazos... no. Lo que me gusta es el posesivo que los enuncia: SUS.
 
Las quiero porque suponen que todas esas cosas que no me gustan pasan por el tamiz de tu deseo y se convierten en necesarias (¡como tantas otras que no menciono!). Y pasan a ser mi necesidad, mi deseo, mi querencia...
 
Y en cada azote que me das yo recibo como regalo el Universo.

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