Las cosas que no me gustan...
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Muchas
veces me cuesta decir las cosas de manera espontánea, así que he de
sentarme y confesarlas ante el papel, no tanto para que se hagan
corpóreas a mis ojos sino a los de la persona a las que quiero
dirigírselas.
Eso me ha pasado con est, con las cosas que no me gustan.
No
soy masoquista, por lo menos no a priori y no entendido como el
disfrute a través del dolor (perdonadme si me equivoco en la
definición), pero me gusta que Él me azote.
No
me gusta el dolor que siento, pero sí me gusta que sea Él quien lo
inlfige. Me gusta ver su cara, sentir su cuerpo, saber su excitación...
Y,
de esa manera, me encantan sus manos contra mi carne; su cinturón
sonando contra mi; las horribles fustas que me golpean representando Su
fuerza...
No me gustan los azotes, ni los latigazos, ni los fustazos... no. Lo que me gusta es el posesivo que los enuncia: SUS.
Las
quiero porque suponen que todas esas cosas que no me gustan pasan por
el tamiz de tu deseo y se convierten en necesarias (¡como tantas otras
que no menciono!). Y pasan a ser mi necesidad, mi deseo, mi querencia...
Y en cada azote que me das yo recibo como regalo el Universo.
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lunes, 26 de mayo de 2014
Las cosas que no me gustan 31.07.2013
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