¿Demasiado afines?
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Hoy
comentaba con alguien especial el tema de la coincidencia, de la
casualidad (o causalidad) de encontrar a una persona determinada [que
coincida con nuestros personales modos de ver la vida y/o el BDSM (cada
uno escoja la letra que le parezca)] en medio de esta vorágine de seres
yendo y viniendo.
Él
(este chico especial) necesita entender, controlar cada movimiento y
saber por qué ha sido de esta manera y no de otra. Necesita tener
completo en el cerebro el cuadrante de porqués. Dice que es por eso que
es Dominante, y yo le creo porque solemos estar totalmente de acuerdo
en todo lo que hablamos, lo que no deja de ser bastante raro y llevarme
otra vez al punto inicial: ¿qué hace que, de repente, nos encontremos
hablando con una persona y pensando que coindimos demasiado en los
puntos de vista?...
Pues
tengo una teoría. (Seguro que no es mía, que la he leído en algún sitio
y sólo me he quedado con la idea general, así que pido disculpas al
autor/a de la misma de antemano, por si acaso). Mi teoría defiende que
al cabo del día interaccionamos con mucha gente, pero al final de la
jornada sólo nos acordamos de aquellos/as que, por la razón que sea, nos
han llamado la atención. Al cabo de la semana, la lista se reduce a
unos pocos, y los demás se han ido yendo en cada despertar.
En
el BDSM (que, al fin y al cabo, es la vida) y en cualquier tipo de
relación humana directa eso pasa de la misma manera. Escuchamos, leemos,
escribimos a muchas personas, pero sólo nos quedamos con aquellas que
han conseguido marcarnos (¡qué mala analogía, madreeeee!), de manera que
una palabra determinada, una expresión poco habitual, un pensamiento o
una acción infrecuentes hace que nuestro radar se active. Pero eso sólo
nos pasa a nosotros, predeterminados (por condicionantes sociales,
culturales o lo que sea) a ese estímulo. El resto del auditorium puede y
debe permanecer impasible, porque ellos deberían reaccionar ante sus
cosas, y no ante las mías, que yo les respeto y no doy ni un respingo
ante sus "palabras o actos mágicos" :-P
El
caso es que, en un momento, te encuentras pergúntandote si es que eres
la persona más afortunda del mundo por dar siempre con gente afín, o es
que tienes un ángel de la guarda que no entiende de libranzas. La
respuesta es sencilla: cada movimiento, cada palabra, cada elección te
lleva a lugar determinado. Inconscientemente elegimos en cada acción y
en cada reacción, incluso en las que no realizamos. Al fin y al cabo, la
estática es la ciencia del equilibrio.
Así
que me ha dado por pensar que igual he ido escogiendo a mis amigos y a
la gente que me parece maravillosa desde el primer momento de mi
existencia. Y que por eso son "lo mejor de cada casa". Y que por eso
nunca he empleado la palabra de seguridad (tema para rato). Y que por
eso, así de vez en cuando, me da la sensación de estar a ambos lados de
la charla...
... Y que por eso me resulta tan fácil ser feliz.
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lunes, 26 de mayo de 2014
¿Demasiado afines? 4.08.2011
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