lunes, 26 de mayo de 2014

¿Demasiado afines? 4.08.2011

¿Demasiado afines?
 


Hoy comentaba con alguien especial el tema de la coincidencia, de la casualidad (o causalidad) de encontrar a una persona determinada [que coincida con nuestros personales modos de ver la vida y/o el BDSM (cada uno escoja la letra que le parezca)] en medio de esta vorágine de seres yendo y viniendo.




Él (este chico especial) necesita entender, controlar cada movimiento y saber por qué ha sido de esta manera y no de otra. Necesita tener completo en el cerebro el cuadrante de porqués.  Dice que es por eso que es Dominante, y yo le creo porque solemos estar totalmente de acuerdo en todo lo que hablamos, lo que no deja de ser bastante raro y llevarme otra vez al punto inicial: ¿qué hace que, de repente, nos encontremos hablando con una persona y pensando que coindimos demasiado en los puntos de vista?...




Pues tengo una teoría. (Seguro que no es mía, que la he leído en algún sitio y sólo me he quedado con la idea general, así que pido disculpas al autor/a de la misma de antemano, por si acaso). Mi teoría defiende que al cabo del día interaccionamos con mucha gente, pero al final de la jornada sólo nos acordamos de aquellos/as que, por la razón que sea, nos han llamado la atención. Al cabo de la semana, la lista se reduce a unos pocos, y los demás se han ido yendo en cada despertar.




En el BDSM (que, al fin y al cabo, es la vida) y en cualquier tipo de relación humana directa eso pasa de la misma manera. Escuchamos, leemos, escribimos a muchas personas, pero sólo nos quedamos con aquellas que han conseguido marcarnos (¡qué mala analogía, madreeeee!), de manera que una palabra determinada, una expresión poco habitual, un pensamiento o una acción infrecuentes hace que nuestro radar se active. Pero eso sólo nos pasa a nosotros, predeterminados (por condicionantes sociales, culturales o lo que sea) a ese estímulo. El resto del auditorium puede y debe permanecer impasible, porque ellos deberían reaccionar ante sus cosas, y no ante las mías, que yo les respeto y no doy ni un respingo ante sus "palabras o actos mágicos" :-P




El caso es que, en un momento, te encuentras pergúntandote si es que eres la persona más afortunda del mundo por dar siempre con gente afín, o es que tienes un ángel de la guarda que no entiende de libranzas. La respuesta es sencilla: cada movimiento, cada palabra, cada elección te lleva a lugar determinado. Inconscientemente elegimos en cada acción y en cada reacción, incluso en las que no realizamos. Al fin y al cabo, la estática es la ciencia del equilibrio.




Así que me ha dado por pensar que igual he ido escogiendo a mis amigos y a la gente que me parece maravillosa desde el primer momento de mi existencia. Y que por eso son "lo mejor de cada casa". Y que por eso nunca he empleado la palabra de seguridad (tema para rato). Y que por eso, así de vez en cuando, me da la sensación de estar a ambos lados de la charla...


... Y que por eso me resulta tan fácil ser feliz.

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