lunes, 26 de mayo de 2014

Volver a casa 28.11.2011

Volver a casa
 
A veces una se marcha. Son cosas que pasan. En ocasiones somos conscientes del viaje y lo preparamos con ganas, con deseo, pendientes de cada detalle, de todo lo que metemos en la maleta, de cada uno de los pequeños elementos que queremos tener en cuenta...

Otras, sin embargo, nos pilla desprevenidos y se hace todo deprisa, que no sin ganas, y la maleta resultante tiene exceso de ropa interior y falta de calcetines...

...Son cosas que pasan.

En los viajes lo más importante es disfrutarlos. Da igual si se han preparado con tiempo o han sido fruto de un clic... Importa saberse en cada sitio y sentir que se está ahí, que cada piedra del suelo ha permanecido tiempo para que tus pies la pisen; que cada casa acoge a gente que vive al margen de ti, pero que forman parte de tu ahora; que cada instante en ese lugar es irrepetible, por veces que vuelvas, por años que pasen, por lugares que visites...

Y, al final, siempre se vuelve a casa.

Es ahí donde reposa todo lo vivido, donde se fijan los paisajes, donde el suelo se hace firme, donde el mar se expande, donde el aire se libera... Sólo al llegar a casa una puede ser plenamente consciente de lo que ha pasado a formar parte de lo que llevará cada día.

En algunos trayectos no hace falta que nadie espere porque son viajes personales que sólo requieren la presencia de una misma, tanto en la ida como en la vuelta.

Pero en otros es necesario que quien te despidió te espere; que las manos que animaron a la marcha reciban cariñosas a quien se fue; que te abracen el alma cuando no eres capaz de recordar lo que has vivido; que un pecho te acurruque mientras sólo sientes el calor de ese cuerpo que te mima...

Entonces una siente que el viaje tenía sentido, sobre todo, por regresar a Su casa.


...desde siempre.

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