Terminología
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Estoy completamente de acuerdo en que
cuando hablamos de algo hemos de definirlo para saber exactamente a qué
nos referimos. Puede ocurrir (y, de hecho, sucede con muchas más
frecuencia de la deseada) que dos personas empleen el mismo término para
conceptos distintos o con notables diferencias entre ellos.
En el caso del BDSM, por lo menos para
mi, parte de la terminología que leí al principio supuso que entendiera
que hay una cierta "graduación" de la sumisión; que hay gente a que
otros consideran sólo morbosa y, por lo tanto, no merecen el priviledio
de ser incluídos dentro de las palabras que se definen en el BDSM...
Muchas cosas. En algunas estaba de acuerdo y en otras, no. Ley de vida.
"Er fúrbol es asín"...
El caso es que, a medida que ha ido
pasando el tiempo, esos conceptos que quedaron tan claros en su momento,
han ido sufriendo variaciones en mi porque les ido añadiendo mi
experiencia. Y eso, señores y señoras, lo cambia todo porque resulta que
aquello que era, claramente, una sumisa, ahora ya no sé si es mujer
enamorada, masoquista, esclava o perra; la que era esclava ahora ya no
sé si es sumisa o ciega, o entregada... Lo que antes era la entrega,
así como el mismísimo concepto de la Trinidad, ahora es fe, amor, deseo,
superación... Y muchas otras cosas.
El caso es que, repito, sé que la
definción de conceptos es muy necesaria, sobre todo para la gente que
empieza en cualquier campo, pero a mi ahora lo único que hace es (y
perdonen la expresión) joderme lo más grande.
Porque me da igual si se me piensa
sumisa, esclava, perra, puta, zafia... Me da igual en todo el mundo
menos en Él. Y si, de repente, a Él le diera por investigar sobre la
nomenclatura de mi condición, probablemente yo acabaría desesperada
porque no encajo en nada y porque, al final, da igual lo que yo
piense...
... lo único que importa es lo que Él quiere que sea.
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lunes, 26 de mayo de 2014
Terminología 29.07.2013
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