lunes, 26 de mayo de 2014

Terminología 29.07.2013

Terminología
 
Estoy completamente de acuerdo en que cuando hablamos de algo hemos de definirlo para saber exactamente a qué nos referimos. Puede ocurrir (y, de hecho, sucede con muchas más frecuencia de la deseada) que dos personas empleen el mismo término para conceptos distintos o con notables diferencias entre ellos.
 
En el caso del BDSM, por lo menos para mi, parte de la terminología que leí al principio supuso que entendiera que hay una cierta "graduación" de la sumisión; que hay gente a que otros consideran sólo morbosa y, por lo tanto, no merecen el priviledio de ser incluídos dentro de las palabras que se definen en el BDSM... Muchas cosas. En algunas estaba de acuerdo y en otras, no. Ley de vida. "Er fúrbol es asín"...
 
El caso es que, a medida que ha ido pasando el tiempo, esos conceptos que quedaron tan claros en su momento, han ido sufriendo variaciones en mi porque les ido añadiendo mi experiencia. Y eso, señores y señoras, lo cambia todo porque resulta que aquello que era, claramente, una sumisa, ahora ya no sé si es mujer enamorada, masoquista, esclava o perra; la que era esclava ahora ya no sé si es sumisa o ciega, o  entregada... Lo que antes era la entrega, así como el mismísimo concepto de la Trinidad, ahora es fe, amor, deseo, superación... Y muchas otras cosas.
 
El caso es que, repito, sé que la definción de conceptos es muy necesaria, sobre todo para la gente que empieza en cualquier campo, pero a mi ahora lo único que hace es (y perdonen la expresión) joderme lo más grande.
 
Porque me da igual si se me piensa sumisa, esclava, perra, puta, zafia... Me da igual en todo el mundo menos en Él. Y si, de repente, a Él le diera por investigar sobre la nomenclatura de mi condición, probablemente yo acabaría desesperada porque no encajo en nada y porque, al final, da igual lo que yo piense...
 
... lo único que importa es lo que Él quiere que sea.

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