lunes, 26 de mayo de 2014

Derribando muros, creando espacios 14.05.2012

Derribando muros, creando espacios.
 


Tiendo a crear muros para aislarme del dolor. Mi mente, mi cuerpo, hace un "clic" y, casi sin darme cuenta, me pongo en modo "ausente". Ya nada puede dolerme, pero tampoco gustarme. Nada puede llegar a mi: ni lo malo... ni lo bueno.

A veces lo hago como reacción ante los muros de otros, pero he descubierto que ese sistema no va bien. Lo que funciona en los casos en los que alguien me importa de verdad, es desnudarme, no levantar ni un sólo ladrillo del suelo, y abrir las puertas de par en par para que el otro entre sin miedo, para que vea lo que siento y lo que soy sin adornos.

Hasta ahora derribar muros me ha ido mejor que levantarlos. Existe el riesgo de que conquisten el castillo, pero igual eso tampoco es tan malo, ¿verdad?...

También pueden incendiarlo o devastarlo, pero una es como el Ave Fénix: capaz de resucitar de sus cenizas.

A lo que me niego, rotundamente, es a poner cualquier tipo de impedimento en mi relación con las personas importantes de mi vida, que son pocas y tremendamente valiosas.  Y si eso implica despedidas o renuncias... ¡¡¡encantada!!!

A pesar de que alguien que me lea me vea como "ñoña", "vainilla" o lo que sea, amo a mi Amo por encima de todo (menos mi mariposa) y derribaré los muros, caminaré descalza, subiré montañas y diré adiós a lo que no pueda acompañarme en el viaje por seguirle.

Quien me quiere sabe que Su mano me lleva por el mejor de los caminos.

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