La palabra "puta"
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Vaya
semana que llevo con esa palabra. No se pueden imaginar la cantidad de
versiones de la palabra a las que he tenido que "enfrentarme" durante
estos últimos días.
La
primera: Me viene un niño al que quiero con locura y me dice que su
maestra la ha dicho que "punta" es una palabra fea. Yo le aclaro que su
profe se refiere a "puta" y que no es una palabra fea, pero que en
muchas ocasiones la gente lo utiliza como un insulto, así que ha ido
adquiriendo una "mala fama". Entonces, (¡claro!), la pregunta de rigor: ¿Qué significa "puta"?... Anda que... ¡tela! Saco mis mejores pensamientos del armario y le digo "Puta es una mujer que vende su cuerpo por dinero" Y él empieza a reirse... Luego me explica: Y cuando vende la barriga, ¿qué hace con la cabeza?... Yo pienso: Jo, chica, ¡qué mal te explicas! y lo vuelvo a intentar con "Son mujeres que se van con hombres por dinero".
Silencio. Estoy casi segura de que no lo entendió, pero la verdad es
que tampoco se me ha ocurrido nada mejor (ahora me viene a la cabeza la
explicación que una niña me dio de esa palabra. Se lo había dicho su
madre: "Puta es una mujer que tiene que comer cosas que no le gustan". Igual demasiado gráfica... No sé..)
La
palabra me pareció graciosa, mediatizada, viva, con poder para
despertar en cualquiera la curiosidad, las ganas, el saber que hay cosas
prohibidas que pueden ser buenas o malas y que sólo decirlas tienen la
magia de hacernos reir, porque a veces son un juego, aunque otras sean
un insulto.
La
segunda: Hoy me ha llamado una amiga. Su marido la ha llamado 17 veces a
lo largo de la noche, la única en la que ha salido desde hace años, la
primera en la que realmente ha conseguido desconectar de todo y
disfrutar de estar con amigas. Ella dejó el teléfono en el coche para,
precisamente, evitar esas llamadas de control, de tocar las narices, de
molestar... Esta mañana él la ha dicho "Eres una puta: sales por ahí
para follar. Puta... puta..., puta..."
Y
la palabra me ha parecido triste, mucho, muchísimo, porque ha hecho
llorar a mi amiga, porque a mi me hubiera gustado decirle que las
palabras no suelen ser el problema, pero en este caso sí son el síntoma;
porque la quiero, porque si ella fuera puta no hubiera sentido el dolor
que ha sentido; porque es triste que alquien a quien hemos querido
desee hacernos daño; porque, a veces, escucharlo desde el odio hace que
nos rompamos...
La
tercera: Mi amiga María me dice que soy una puta y yo digo que somos
dos. Nos reímos. Es bonito que ella me vea puta, porque quiere decir que
me ve libre, que me quiere y unas doscientas mil cosas preciosas más.
Me
gusta cuando me lo dice y nos reímos. Me gusta escucharla y saber todo
lo que quiere decir esa palabra. Me encanta escuchárselo con esa risa
pícara que la sale...
La
cuarta: Mi Amo me susurró "puta" y mi cuerpo se encendió como un
milagro. Todos mis sentidos se agudizaron y mi mente comenzó a volar por
encima de la Tierra. Me sentí grande, preciosa, bonita, deseada, amada,
atendida, cuidada, valorada, respetada...
Y
entonces la palabra "puta", la misma que me había parecido triste, la
que también es graciosa y un insulto; las mismas cuatro letras, cobraron
el significado de ser todo...
...y todo bueno.
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lunes, 26 de mayo de 2014
La palabra "puta" 23.12.2011
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