Las entregas
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Una
siempre ha pensado que la entrega es la que es, sin más. Que, en este
sentido personal e intransferible, cabía una sola posibilidad en la que
el único factor a tener en cuenta era una misma. Pero me he dado cuenta
de que no es así.
Al igual
que cada relación de amistad saca de nosotros algo determinado y que
puede (o no) repetirse con los demás amigos que amemos; al igual que en
las relaciones de pareja que no podemos encuadrar en el BDSM los amantes
no se aman de la misma manera que a otros, aunque el cuerpo que ame sea
el mismo... De esa misma manera, la entrega (por lo menos, la mía)
varía.
Supongo
que es porque, en realidad, una nunca es la misma,ni establece las
relaciones de la misma manera; porque cada paso dado o retrocedido hace
tomar un camino determinado y no cualquiera de los que había en ciernes;
porque, al final, cada pequeño cambio en la idea hace que varíe el
mundo entero a ojos de quien modificó aquel detalle... Ya sabéis: la
mariposa aleteando...
Pero
también tiene que ver con la persona que despierta, con las manos que
dan fuego, con la voz que silencia, con los silencios que matan, con las
palabras que resucitan, con el todo que se cuida, con la necesidad que
despierta... Tiene que ver con lo que se espera y con lo que se
precipita. Con el orgullo y la necedad. Con la seguridad en que las
cosas se hacen sin esperar nada más que la felicidad del otro y, claro,
en este punto es muy importante saber en qué consiste esto para el
Absoluto.
Al final, cada Universo tiene sus propias reglas.
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lunes, 26 de mayo de 2014
Las entregas 15.10.2011
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