lunes, 26 de mayo de 2014

Las entregas 15.10.2011

Las entregas
 
Una siempre ha pensado que la entrega es la que es, sin más. Que, en este sentido personal e intransferible, cabía una sola posibilidad en la que el único factor a tener en cuenta era una misma. Pero me he dado cuenta de que no es así.

Al igual que cada relación de amistad saca de nosotros algo determinado y que puede (o no) repetirse con los demás amigos que amemos; al igual que en las relaciones de pareja que no podemos encuadrar en el BDSM los amantes no se aman de la misma manera que a otros, aunque el cuerpo que ame sea el mismo... De esa misma manera, la entrega (por lo menos, la mía) varía.

Supongo que es porque, en realidad, una nunca es la misma,ni establece las relaciones de la misma manera; porque cada paso dado o retrocedido hace tomar un camino determinado y no cualquiera de los que había en ciernes; porque, al final, cada pequeño cambio en la idea hace que varíe el mundo entero a ojos de quien modificó aquel detalle... Ya sabéis: la mariposa aleteando...

Pero también tiene que ver con la persona que despierta, con las manos que dan fuego, con la voz que silencia, con los silencios que matan, con las palabras que resucitan, con el todo que se cuida, con la necesidad que despierta... Tiene que ver con lo que se espera y con lo que se precipita. Con el orgullo y la necedad. Con la seguridad en que las cosas se hacen sin esperar nada más que la felicidad del otro y, claro, en este punto es muy importante saber  en qué consiste esto para el Absoluto.

Al final, cada Universo tiene sus propias reglas.
 
 

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