lunes, 26 de mayo de 2014

La D/s como sistema vegetal 23.10.2011

La D/s como sistema vegetal
 
Pues nada, oiga, que últimamente me ha dado por ver al personal de la D/s como un sistema vegetal. Y, claro, razones no me faltan. Les explico:

He encontrado flores de un día, maravillosas y preciosas, que dan luz y belleza a todo lo que se para a contemplarlas, pero sólo ese día. No más. Sobrecogedoras del alma en su esencia: florecer y brillar para morir.

También he dado con plantas sin flores: están y están, nunca deslumbran, nunca te paras a fijarte en ellas hasta que un día (por motivos desconocidos) te das cuenta de que existen y son el paisaje constante, la presencia que no se percibe pero es inmutable. Bellas en la discrección, pero aparentemente carentes de emociones (el "aparantemente" es muy importante, no lo olviden).

También hay flores de temporada. Somos la mayoría. Florecemos por un tiempo determinado  durante el cual somos preciosas, bellas, deseadas, queridas... Luego pasa el inevitable tiempo que nos merece y nos extinguimos. No es una razón para la pena, en absoluto: al igual que las flores de un día, es nuestra esencia.

Otros son capullos, en el mejor de los sentidos (¡malpensados! :-P): esperanzas que a veces nacen y a veces, no. Promesas de belleza y de plenitud que pueden llegar a realizarse o quedarse estancadas en el paisaje. Es necesario que sea una buena semilla, pero también que reciban los mejores estímulos del entorno. Es (por lo menos, un poco) responsabilidad de todo el sistema vegetal que no entren pulgones o malas hierbas o nada que entorpezca su crecimiento. O igual no, ¿verdad? porque también aprendemos del sufrimiento...

También hay árboles débiles, sembrados por el mero hecho de la necesidad, que no responden al paisaje pero forman parte de él. Al final, también pertencen al sistema y son tan necesarios como todos lo demás. Eucaliptos con muchas propiedades pero un poco perdidos entre los bosques.

Otros son robles, fuertes y rotundos; castaños llenos de frutos y  hojas que asilan de todo. Árboles admirables que no se tambalean con el paso del tiempo, aunque muden, aunque cambien porque es lo que ha de ser, aunque parezcan siempre iguales, siempre fuertes...

Y la hierba, parte esencial, tierra de todo. Siempre debajo, siempre dando color. Siempre discreta. De ahí nace todo, todas las plantas, todas las flores, todos los árboles han formado parte de ella, han tenido su altura, han crecido...

Un sistema vegetal íntegro... aunque seguro que olvido algo.

Besos y saludos respetuosos de sábado por la noche.

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