lunes, 26 de mayo de 2014

El milagro de su boca 29.06.2012

El milagro de Su boca
 
 
Las emociones no tienen por qué ser razonadas. De hecho, probablemente, el pasarlas por el tamiz del pensamiento las deja un poco melladas y pierden parte del sentido que dan a las cosas que tocan.

  Una de las más bonitas que he sentido, una de las que deseo archivar en la memoria para poder acudir a ella cada vez que tenga un minuto, tiene que ver con Su boca.
 
Cerca. Muy cerca. Las dos bocas enfrentadas en la comunión previa o posterior a los besos. Calor en los cuerpos. Calor en el alma. Nos acercamos, casi como los cíclopes de Cortázar, y su aliento entra a través de esa puerta al paraíso. Aire que insufla vida en mi.
  
Siento que por primera vez alguien es capaz de darme de respirar, al igual que podría haberme dado de comer o de beber. Su aire se convierte en el mío, en el que consigue que cada uno de mis órganos funcione de la manera en que debe hacerlo. Mi vida, en ese momento, depende de manera absoluta, de que Él me dedique ese aliento.
 
... Y soy la mujer más feliz del Universo.

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