lunes, 26 de mayo de 2014

Reflexión de aniversario 13.06.2009

Reflexión de aniversario
 
Las mejores relaciones comienzan de manera inesperada.
Creo que tendemos a esperar milagros, y ya lo he escrito en más de una ocasión. Como sumisa idealizo al Dominante: espero que tenga en cuenta cada detalle, cada momento; que sepa que el día ha sido terrible, o maravilloso, sólo con verme... Espero (o mejor dicho: deseo) que sea capaz de hacerme dar todo de manera que me resulte natural; que descubra de mi partes que oculto de tal manera que ni siquiera yo accedo a ellas fácilmente... pero la realidad es que el hecho de que alguien se sienta Dominante (incluso que lo sea) no le da la maravillosa virtud de la perfección ni de la adivinación.
   Sin embargo, como he dicho, yo (porque la verdad es que no he hablado de esto con otras sumisas) estoy/estaba tremendamente equivocada  en la teoría: un Dominante no es un ser perfecto: es un ser humano que siente la necesidad complementaria a la mía. Por el hecho de sentirme sumisa yo tampoco lo soy de manera perfecta, así que la otra mitad tampoco tendría por qué serlo, ¿no?...
  De todas maneras, y dentro de que esa perfección es un ideal a conseguir y no una realidad a disfrutar, sí existe la media naranja que se acerque a ello. Siempre he considerado que lo que nos mantiene unidos a nuestras parejas son los defectos. Me explico: nos atraen las virtudes, pero nos mantiene vinculados el hecho de que los defectos de la otra persona sean aquellos que toleramos de mejor manera. 
   Yo he tenido la suerte de dar con mi alter ego BDSM. Eso no quiere decir que todo es siempre maravilloso. Sólo quiere decir que soy tremendamente feliz a su lado y que sus deseos se van haciendo, paso a paso, míos.
   Buenas noches:
   sherezade {Lord Wunjo}

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