Reflexión de aniversario
|
||
|
Las mejores relaciones comienzan de manera inesperada.
Creo
que tendemos a esperar milagros, y ya lo he escrito en más de una
ocasión. Como sumisa idealizo al Dominante: espero que tenga en cuenta
cada detalle, cada momento; que sepa que el día ha sido terrible, o
maravilloso, sólo con verme... Espero (o mejor dicho: deseo) que sea
capaz de hacerme dar todo de manera que me resulte natural; que descubra
de mi partes que oculto de tal manera que ni siquiera yo accedo a ellas
fácilmente... pero la realidad es que el hecho de que alguien se sienta
Dominante (incluso que lo sea) no le da la maravillosa virtud de la
perfección ni de la adivinación.
Sin embargo, como he dicho, yo (porque la verdad es que no he hablado
de esto con otras sumisas) estoy/estaba tremendamente equivocada en la
teoría: un Dominante no es un ser perfecto: es un ser humano que siente
la necesidad complementaria a la mía. Por el hecho de sentirme sumisa yo
tampoco lo soy de manera perfecta, así que la otra mitad tampoco
tendría por qué serlo, ¿no?...
De todas maneras, y dentro de que esa perfección es un ideal a
conseguir y no una realidad a disfrutar, sí existe la media naranja que
se acerque a ello. Siempre he considerado que lo que nos mantiene unidos
a nuestras parejas son los defectos. Me explico: nos atraen las
virtudes, pero nos mantiene vinculados el hecho de que los defectos de
la otra persona sean aquellos que toleramos de mejor manera.
Yo he tenido la suerte de dar con mi alter ego BDSM. Eso no quiere
decir que todo es siempre maravilloso. Sólo quiere decir que soy
tremendamente feliz a su lado y que sus deseos se van haciendo, paso a
paso, míos.
Buenas noches:
sherezade {Lord Wunjo}
| ||
Datos personales
lunes, 26 de mayo de 2014
Reflexión de aniversario 13.06.2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario