lunes, 26 de mayo de 2014

¿El corazón o la cabeza? 1.03.2012

¿El corazón o la cabeza?
 
Ayer me ocurrió algo en el trabajo que me ha dado que pensar. Normalmente, tendemos a funcionar de una manera determinada en todas las situaciones: la gente "cerebral" se muestra de esa manera en todas las facetas de su vida, incluso en aquellas en las que las emociones deberían primar en cierta medida, como es en las relaciones sentimentales.

Sin embargo, la gente visceral tiende a moverse por emociones incluso en las situaciones en las que se debería dejar de lado el corazón, como por ejemplo en el trabajo.

El hecho de ser demasiado cerebral tiene el riesgo de no disfrutar, de no sentir intensamente, de evitar esa sensación de dejarse llevar por algo que nos vence, la magia de ser derrotado por un sentimiento que trasciende el pensamiento que tengamos... Pero tiene la enorme ventaja de no convivir con los "donde dije digo digo Diego" y permite ser coherente en las acciones, puesto que no responden a estímulos tan profundamente cambiantes como los emocionales.

La gente visceral, sin embargo, puede cambiar de opinión en función de factores que no se pueden tener en cuenta, y eso puede llevar al desboque positivo... o negativo. Sin embargo, disfrutan, viven, sienten...

Hoy me preguntaba si para las relaciones D/s sería más conveniente ser visceral o cerebral. Por un lado, la matemática de "mismo estímulo-misma reacción" se me antoja un tanto aburrida para una relación, así que lo de emplear excesivamente la materia gris no crean ustedes que me convence demasiado. Por otro, si fuera así, no sería posible un arrebato de celos, o un cabreo inesperado, o un "puta" sin venir a cuento... Aunque, lógicamente, siempre se dan ambas, aunque en proporciones muy diferentes.

Al final, después de muchas idas y venidas del pensamiento he llegado a la conclusión de que yo soy visceral en lo que a relaciones se refiere. A veces me duelen cosas que ayer no me dolían, o me llenan de alegría otras que antes pasaron desapercibidas. Y me parece maravilloso que sea así. Me hace sentirme viva y emocionada, entregada, con pasión...

... Pero, de todas maneras, aunque quisiera (que no), sé que no podría dejar de relacionarme de esa manera, sencillamente porque mi esencia es otra.

Hoy he pensado por el placer de hacerlo.

Saludos de jueves maravilloso, preludio de viernes aún mejor.

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