Amos constructivos, Amos destructivos y el Dios Creador.
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Buenas noches.
Ayer
estuve hablando con una chica sumisa sobre algo que le había ocurrido
(no demasiado agradable) y las dos empleamos el término "Amo
destructivo". Eso me hizo pensar.
Hay
mucho tipos de Amos y muchos de Dominantes, al igual que muchos de
esclavas y de sumisas. Es como tiene que ser porque, como bien dice la
señorita clochette, "no hay dos sumisas iguales" y como sabemos todos,
cada uno somos de nuestro padre y nuestra madre. Sin embargo, a pesar de
las maravillosas diferencias que nos definen, en principio en este
mundo estamos metidos porque tenemos algo en común.
Los
Dominantes convertidos en Amos tienen poder sobre la sumisa/esclava. Y
ese poder puede emplearse de manera correcta o equivocada. Como no son
seres perfectos pueden cometer errores, pero es la esencia de su
comportamiento general la que define que sean de una manera o de otra.
Los Amos destructivos
van minando a la persona que poseen. Emplean su poder para mermar el
regalo que se les ha dado. Utilizan la admiración y el respeto que
despiertan para hacer que algo bello se convierta en algo nimio y
desmenuzado, al que resulta difícil reconstruir a partir de los pedazos
que quedan. No sé muy bien a qué responde ese comportamiento, pero
intuyo que tiene que ver con problemas de autoestima. Me da la sensación
de que no entienden que cuanto mejor y más grande sea su sumisa, más
vale el regalo que poseen y el acto del regalo en sí. Y más grandes
serán ellos.
Los Amos constructivos,
en cambio, emplean el poder otorgado para embellecer su posesión.
Mejoran a la persona que tienen en sus manos. Emplean castigos (o no) y
premios (o no) para hacer que sienta la necesidad de mejorar, de ser
perfecta, maravillosa, bella en todas las facetas, pero siempre
partiendo de que ante sí contemplan una joya preciosa. Saben, sienten,
que el regalo es tremendo y sienten la responsabilidad de que sea cada
vez mejor. El hecho de que nos hagan ver lo peor de nosotras no quiere
decir que seamos malas, sino que hay algo que puede mejorar. La buena
Dominación (desde mi punto de vista) está cruelmente reñida con un bajo
concepto de la sumisa. No es, o no debería ser, posible que alguien
desee lo peor para sí mismo.
Y luego está el Dios Creador,
el origen de las palabras, la muerte de las vanidades, la necesidad
imperiosa de ser, de entregarse, de mejorar a cada paso. El Dios que
hace que el mundo se mueva, el motor de la razón y la locura. Ese Dios
que desea y despierta el pensamiento. Ese Dios que hace temblar los
cimientos y pone a prueba de todo los pilares de la casa. Un Dios
terrible y maravilloso que te sube al cielo y te acoge, que te posa en
el suelo y se aleja. Ese Dios al que dirías "no me dejes", pero que
sabes que ha de hacerlo. Ese Dios que sueñas, que odias, que quieres,
que respetas, al que reprochas, al que adoras... El Dios Creador de ti
misma al que rezas cada noche para que no deje de pensarte.
Ése es... sin duda, el Amo que deseas.
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lunes, 26 de mayo de 2014
Amos constructivos, Amos destructivos y el Dios Creador 23.09.2011
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