lunes, 26 de mayo de 2014

Amos constructivos, Amos destructivos y el Dios Creador 23.09.2011

Amos constructivos, Amos destructivos y el Dios Creador.
 
Buenas noches.

Ayer estuve hablando con una chica sumisa sobre algo que le había ocurrido (no demasiado agradable) y las dos empleamos el término "Amo destructivo". Eso me hizo pensar.

Hay mucho tipos de Amos y muchos de Dominantes, al igual que muchos de esclavas y de sumisas. Es como tiene que ser porque, como bien dice la señorita clochette, "no hay dos sumisas iguales" y como sabemos todos, cada uno somos de nuestro padre y nuestra madre. Sin embargo, a pesar de las maravillosas diferencias que nos definen, en principio en este mundo estamos metidos porque tenemos algo en común.

Los Dominantes convertidos en Amos tienen poder sobre la sumisa/esclava. Y ese poder puede emplearse de manera correcta o equivocada. Como no son seres perfectos pueden cometer errores, pero es la esencia de su comportamiento general la que define que sean de una manera o de otra.

Los Amos destructivos van minando a la persona que poseen. Emplean su poder para mermar el regalo que se les ha dado. Utilizan la admiración y el respeto que despiertan para hacer que algo bello se convierta en algo nimio y desmenuzado, al que resulta difícil reconstruir a partir de los pedazos que quedan. No sé muy bien a qué responde ese comportamiento, pero intuyo que tiene que ver con problemas de autoestima. Me da la sensación de que no entienden que cuanto mejor y más grande sea su sumisa, más vale el regalo que poseen y el acto del regalo en sí. Y más grandes serán ellos.

Los Amos constructivos, en cambio, emplean el poder otorgado para embellecer su posesión. Mejoran a la persona que tienen en sus manos. Emplean castigos (o no) y premios (o no) para hacer que sienta la necesidad de mejorar, de ser perfecta, maravillosa, bella en todas las facetas, pero siempre partiendo de que ante sí contemplan una joya preciosa. Saben, sienten, que el regalo es tremendo y sienten la responsabilidad de que sea cada vez mejor. El hecho de que nos hagan ver lo peor de nosotras no quiere decir que seamos malas, sino que hay algo que puede mejorar. La buena Dominación (desde mi punto de vista) está cruelmente reñida con un bajo concepto de la sumisa. No es, o no debería ser, posible que alguien desee lo peor para sí mismo.

Y luego está el Dios Creador, el origen de las palabras, la muerte de las vanidades, la necesidad imperiosa de ser, de entregarse, de mejorar a cada paso. El Dios que hace que el mundo se mueva, el motor de la razón y la locura. Ese Dios que desea y despierta el pensamiento. Ese Dios que hace temblar los cimientos y pone a prueba de todo los pilares de la casa. Un Dios terrible y maravilloso que te sube al cielo y te acoge, que te posa en el suelo y se aleja. Ese Dios al que dirías "no me dejes", pero que sabes que ha de hacerlo. Ese Dios que sueñas, que odias, que quieres, que respetas, al que reprochas, al que adoras... El Dios Creador de ti misma al que rezas cada noche para que no deje de pensarte.

Ése es... sin duda, el Amo que deseas.

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