El miedo a ser desbubierta.
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Me
han desarmado. Hoy he dejado mis fusiles a un lado, la ironía y el
colegueo, y me he presentado casi como soy ante Alguien. Tengo miedo. No
es raro, supongo, saberme así, aunque tampoco tengo razones para pensar
que se me hará daño. Pero no puedo evitarlo. O no quiero. A veces estos
dos sentimientos convergen y se diluyen en una línea difícil de
definir.
Hoy
me han corregido y he bajado la cabeza. A veces, verdades como puños
nos acarician; y otras, realidades sutiles nos clavan un puñal en el
orgullo. Mi sorpresa ha sido entenderlo. Saber que era cierto. Desear
que no me hubieran tenido que tirar de las orejas. Lo terrible (y
maravilloso) ha sido la suavidad del gesto, el tono perfecto en que ha
sido dicho, la certeza con la que ha llegado a donde se dirigía.
La
eficacia de las palabras ha sido el fondo desde el que venían, el
sentir que como soy es bastante, que no necesito ocultarme para que
Alguien me vea.
Tengo
miedo. Alguien quita el velo desde el otro lado. Alguien me está
descubriendo. Y, una vez que no haya retorno, una vez que el cuadro haya
sido iluminado, no habrá vuelta atrás. Ya no podré volver a esconderme y
Alguien sabrá quién soy... para siempre.
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lunes, 26 de mayo de 2014
El miedo a ser descubierta 13.08.2011
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