lunes, 26 de mayo de 2014

El miedo a ser descubierta 13.08.2011

El miedo a ser desbubierta.
 
Me han desarmado. Hoy he dejado mis fusiles a un lado, la ironía y el colegueo, y me he presentado casi como soy ante Alguien. Tengo miedo. No es raro, supongo, saberme así, aunque tampoco tengo razones para pensar que se me hará daño. Pero no puedo evitarlo. O no quiero. A veces estos dos sentimientos convergen y se diluyen en una línea difícil de definir.
Hoy me han corregido y he bajado la cabeza. A veces, verdades como puños nos acarician; y otras, realidades sutiles nos clavan un puñal en el orgullo. Mi sorpresa ha sido entenderlo. Saber que era cierto. Desear que no me hubieran tenido que tirar de las orejas. Lo terrible (y maravilloso) ha sido la suavidad del gesto, el tono perfecto en que ha sido dicho, la certeza con la que ha llegado a donde se dirigía.
La eficacia de las palabras ha sido el fondo desde el que venían, el sentir que como soy es bastante, que no necesito ocultarme para que Alguien me vea.
Tengo miedo. Alguien quita el velo desde el otro lado. Alguien me está descubriendo. Y, una vez que no haya retorno, una vez que el cuadro haya sido iluminado, no habrá vuelta atrás. Ya no podré volver a esconderme y Alguien sabrá quién soy... para siempre.

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