lunes, 26 de mayo de 2014

¿Quieres salir conmigo? 3.10.2011

¿Quieres salir conmigo?
 
Supongo que es normal haber escuchado esa frase alguna vez en la vida. Espero (sinceramente) que fuera antes de los 18 años, cuando era música en los oídos de la mayoría y casi siempre (por protocolo adolescente) debía ser él quien se lo dijera a ella.

Yo, no. Nunca nadie me ha pedido salir. Yo, sencillamente, salía con la gente. No hacía falta que pideran nada que no fuera el café o lo que se terciara. No entendía que tuviera que ser de esa manera. Cuando alguien me gustaba y el sentimiento era recírpoco, quedábamos y salíamos. A veces las citas acababan en besos. A veces, en nada. Pero no hacía falta decir más. Si la cosa había ido bien, repetíamos. Si no... pues cada uno a su casa y ya sabíamos que no volveríamos a intentarlo. Era fácil. Simple. Como la mayoría de las cosas.

Yo escuchaba a mis amigas emocionadas: Fulanito te va a pedir salir... ainssss... ¡qué nervios! ¿Qué le vas a decir?... Y yo pensaba en qué extraña necesidad de sufrimiento les llevaba a ese ritual innecesario. Pero la verdad es que me daba cierta envidia así que una vez, después de llevar tiempo con un chico, le dije que me pidiera salir, que me hacía ilusión. El mi miró y me dijo: ¿Quieres salir conmigo?... Pues nada, chica: suponía que iba a haber fuegos artifciales o una orquesta tocando el agagio de Albinoni mientras él hacía la famosa pregunta. Pero no. Sólo había palabras vacías.

En el mundo BDSMero a veces me da esa misma sensación. Alguien te mira, o te escribe y te dice: ¿Quieres ser mi sumisa? Ainssss... alma de cántaro: si tienes que hacer la pregunta es que la respuesta es evidente.

Tal y como yo entiendo este mundo, la sumisión y la Dominación son cosas que surgen. Un día, de repente, echas la vista atrás y no recuerdas la fecha exacta en que sucedieron las cosas, precisamente porque fue un proceso, porque se llegó a ello a través de palabras y palabras que no estaban vacías. Porque, sencillamente, un día te das cuenta de que es irremediable y esa persona lleva tiempo en tu vida, dominándola con mano izquierda (o con la derecha: no es cuestión de lateralidad), o complaciéndote con ambas.

Todo es mucho más sencillo y, a la vez, más complejo que las preguntas sencillas. Cualquiera (y, por favor, tened en cuenta que hablo desde mi poco romántico punto de vista) que tenga que preguntar merece la negativa.

Yo creo que nunca podría decir que sí a un Dominante que me tuviera que preguntar. Si me Domina, lo sabe. Y si no lo sabe es, precisamente, porque no me Domina.

En fin... otro pensamiento que echarme a la cabeza.

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