lunes, 26 de mayo de 2014

Todos iguales... 26.09.2011

Todos iguales...
 
Llevo tiempo pensando en algo y como tengo esta diarrea escritora, pues no me queda otra que plasmarlo. Se pasará, tranquilos.

El tema es el siguiente: todos somos seres humanos (aunque algunos más que otros); todos tenemos una vida al margen de la página (o deberíamos); todos sentimos pasiones y arrebatos; todos nos creemos alguna mentira; todos obviamos alguna verdad incómoda; todos, a veces, queremos creer... En fin... todos.

Esa es la primera parte.

Voy con la segunda.

Yo no suelo encontrarme en situaciones incómodas de "soy tu Amo" y yo pensado "pero... ¿quién es este hombre? ¿qué hace hablando conmigo si, en realidad, es probable que se dirija a otra?..." No. No suelo porque no va conmigo, pero sí he de reconocer que, en ocasiones (además de ver muertos) me he visto enfrentada a la pasión del que tenía en frente sin que la mía coincidiera con la suya en el espacio-tiempo. Me da la sensación de que a muchas sumisas también les ha pasado lo mismo. Y no sólo es una sensación, sino que me lo han comentado.

Nosotras tendemos a culpabilizar al rol, pero en estos momentos de reflexión estoy casi convencida de que no es así. La persona que siente, la que se emociona, la que se lanza de la mejor manera que se le ocurre, es quien es. No tiene que ver con el rol, ni con lo que éste implica, porque los roles sólo funcionan cuando, efectivamente, se ha consumado la entrega (no me seáis guarros: no hablo de sexo). Nos lanzamos porque sentimos que podemos hacerlo. Muchas veces estamos equivocados, pero lo hacemos.

Y tengo la sensación de que las sumisas también tendemos a ello. Lo que pasa es que nosotras tenemos un papel quizá más "pasivo" en lo que al lanzamiento se refiere. Sin embargo, de repente, sentimos que ese alguien especial que nos ha hecho salir de la cueva emocional, esa persona que nos ha hecho pensar que es posible, nos ha acogido en su mano y se ha convertido en nuestro Dueño. Pero no. Tampoco funciona así. No basta eso para lo otro.

Hay gente capaz de despertar la magia en ambos roles (a los switch os meto en ambos), incluso fuera de ellos, pero el hecho de que lo hagan no les obliga a la posesión, de ninguna de las maneras. Ni por un lado ni por el otro.

A todos aquellos que, alguna vez, hemos sentido las ganas locas de llamar a alguien "Amo" o "sumisa" nos ha parecido que todo estaba claro, pero las cosas no son así. A todos nos han engañado alguna vez. Y todos hemos querido creer alguna vez más allá de lo cierto. Todos hemos engañado alguna vez. Y hemos deseado que las cosas fueran como las teníamos en nuestro pensamiento.

Pero las relaciones son cosas de dos (por lo menos). No podemos decidir de manera unilateral que la situación ha cambiado. Es necesario hablar, hablar, hablar... hasta la extenuación. Y no creer nada. No dar nada por sentado.

Comunicarse, en defintiva.
 
 

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