Todos iguales...
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Llevo tiempo pensando en algo y como tengo esta diarrea escritora, pues no me queda otra que plasmarlo. Se pasará, tranquilos.
El
tema es el siguiente: todos somos seres humanos (aunque algunos más que
otros); todos tenemos una vida al margen de la página (o deberíamos);
todos sentimos pasiones y arrebatos; todos nos creemos alguna mentira;
todos obviamos alguna verdad incómoda; todos, a veces, queremos
creer... En fin... todos.
Esa es la primera parte.
Voy con la segunda.
Yo no suelo encontrarme en situaciones incómodas de "soy tu Amo" y yo pensado "pero... ¿quién es este hombre? ¿qué hace hablando conmigo si, en realidad, es probable que se dirija a otra?..."
No. No suelo porque no va conmigo, pero sí he de reconocer que, en
ocasiones (además de ver muertos) me he visto enfrentada a la pasión del
que tenía en frente sin que la mía coincidiera con la suya en el
espacio-tiempo. Me da la sensación de que a muchas sumisas también les
ha pasado lo mismo. Y no sólo es una sensación, sino que me lo han
comentado.
Nosotras
tendemos a culpabilizar al rol, pero en estos momentos de reflexión
estoy casi convencida de que no es así. La persona que siente, la que se
emociona, la que se lanza de la mejor manera que se le ocurre, es quien
es. No tiene que ver con el rol, ni con lo que éste implica, porque los
roles sólo funcionan cuando, efectivamente, se ha consumado la entrega
(no me seáis guarros: no hablo de sexo). Nos lanzamos porque sentimos
que podemos hacerlo. Muchas veces estamos equivocados, pero lo hacemos.
Y
tengo la sensación de que las sumisas también tendemos a ello. Lo que
pasa es que nosotras tenemos un papel quizá más "pasivo" en lo que al
lanzamiento se refiere. Sin embargo, de repente, sentimos que ese
alguien especial que nos ha hecho salir de la cueva emocional, esa
persona que nos ha hecho pensar que es posible, nos ha acogido en su
mano y se ha convertido en nuestro Dueño. Pero no. Tampoco funciona así.
No basta eso para lo otro.
Hay
gente capaz de despertar la magia en ambos roles (a los switch os meto
en ambos), incluso fuera de ellos, pero el hecho de que lo hagan no les
obliga a la posesión, de ninguna de las maneras. Ni por un lado ni por
el otro.
A
todos aquellos que, alguna vez, hemos sentido las ganas locas de llamar
a alguien "Amo" o "sumisa" nos ha parecido que todo estaba claro, pero
las cosas no son así. A todos nos han engañado alguna vez. Y todos hemos
querido creer alguna vez más allá de lo cierto. Todos hemos engañado
alguna vez. Y hemos deseado que las cosas fueran como las teníamos en
nuestro pensamiento.
Pero
las relaciones son cosas de dos (por lo menos). No podemos decidir de
manera unilateral que la situación ha cambiado. Es necesario hablar,
hablar, hablar... hasta la extenuación. Y no creer nada. No dar nada por
sentado.
Comunicarse, en defintiva.
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lunes, 26 de mayo de 2014
Todos iguales... 26.09.2011
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