lunes, 26 de mayo de 2014

Las divas (aviso: ladrillo a la vista) 5.11.2011

Las divas. Aviso: ladrillo a la vistaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
 


Ya lo había escuchado otras veces, no voy a negárselo. Incluso yo he creído que era real en ocasiones, por desgracia. Pero es que últimamente lo oigo demasiado y, sinceramente, me chirrían los óidos.

Hablo de "las divas". Son esos nicks (con persona detrás o delante, por supuesto) que tienen cierta popularidad en las páginas de internet. Suelen hablar o escribir mucho y da la sensación de que son expertas en la materia, no tanto porque quieran dar esa impresión, sino porque quienes las perciben lo hacen de esa manera.

Yo he de reconocer que las primeras veces que entré en internet hubo gente a la que subí a un pedestal. Y que esa gente, en cierta manera, fue un modelo que tomé durante un tiempo, hasta que me asentaba en el mundo cibernético, de las formas, la sapiencia y el protocolo. He de reconocer que me ayudaron cuando pedí ayuda y que gracias a ellas entendía algunas de las cosas que desconocía. Pero...

(ahora viene cuando la matan)

... Pero nada de eso es cierto. Nada. Las divas cibernéticas, al igual que las de la vida cinematográfica, las estrellonas con abrigos de piel luciendo palmito en los estrenos o en las entregas de premios, llegan a casa y se descalzan, como todo el mundo.

Necesitan comer, beber, vivir, sentir, querer, sentir labios, desahogarse, enfadarse, contestar... Las divas son nosotros vistos desde enfrente.

Hubo un tiempo en que yo creí que era diferente, y me gustaba creer que la gente me veía como a una diva del mundo de internet. Ahora miro atrás y sé que fui tonta, pero creo que era necesario pasar por aquello para llegar a esto. A ver si consigo explicarme bien: era gilipollas de todas las muelas, pero gracias a haber entendido y asumido eso, ahora soy un poco menos boba que entonces.

Ahora, sinceramente, me molesta que me crean "una diva". No se pueden imaginar ustedes cuánto me revienta escucharlo, porque me da la sensación de que he vuelto a las andadas: a ser esa máscara-todo-lo-sé que impide a la gente acercarse y a mi salir de mi misma.

Ahora escribo cuando me apetece, lo que me da la gana, como me sale de dentro... y entiendo que no gustaré a todo el mundo y que ya hace tiempo que eso no me importa. A ver... me gustaría ser tan maravillosa de la muerte que todo el mundo pudiera sentir lo que siento; o decir "¡anda... eso diría yo si me saliera!", pero sé que no es así, que cada uno somos un mundo diferente y que es bueno escuchar a quienes no están de acuerdo.

Me gustaría que todo el mundo se sintiera tan libre como yo para decirme lo que siente, si es que le apetece, aunque eso suponga que mi orgullito se resienta de vez en cuando.

¡Menos que están ustedes, mis amigos, que me agarran por los pelos, me dicen"cursi y puta" y "gracias a lo que sea que te das cuenta de que eras más boba que tó" para que pueda ser yo sin divinidades!...

Me gusta escribir. Me encanta. Es quizá la adición más grande que tengo. Necesito poner mis palabras sobre lienzo y eso puede confundirse con querer ser diva. Lo sé. Pero les aseguro que no es mi intención.

A mi me gustan los rincones, poder observar sin ser vista, entender lo que mueve a la gente y cómo funcionan. Ser el centro de atención sólo me sienta bien cuando estoy rodeada de gente a la que quiero y sé que me quiere, precisamente porque saben todas las grietas que hay en los detalles de esta venus del espejo.

Lo dicho siempre: gracias por quererme, por dejar que me creyera diva y fuera tonta, por seguir aquí cuando he vuelto y por llamarte puta y cursi... Puede que sean dos de las cosas más bonitas que me hayan dicho nunca.

Os quiero por lo que sois y por la belleza que despertáis en mi.

Saludos de diva venida a menos... ¡gracias a Dios! (¿o era "gracias, adiós?) :-)

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