Para ti, que entras nueva y no sabes lo que hay que hacer.
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Al
final siempre tenemos las mismas dudas, dentro y fuera de las
relaciones personales. Cuando empezamos algo, cuando llegamos de nuevas a
un lugar que aún no hemos descubierto como común, comenzamos a ejercer
por encima de nuestras emociones, en pro de intentar adaptarnos a las
normas que suponemos.
Nos equivocamos.
En
uno de esos comentarios que le llegan a una, pero no de manera directa,
una sumisa que acaba de descubrir su condición decía que tiene que
hacer cosas que no le gustan. En parte sí, claro, pero en mucha parte,
no. Una nunca debe ir contra aquello que considera un principio. En todo
caso cuando la relación avanza, cuando se va sintiendo la pertenencia
irremediablemente, entonces, esos principios cambian y los hechos van de
manera consecuente.
Siempre
somos libres. No tenemos que hacer nada porque así se supone que
debemos hacerlo, sino porque así lo deseamos. Podemos y debemos opinar;
podemos y debemos comunicar las emociones, los dolores, las alegrías,
los miedos... Podemos y debemos ser nosotras en constante crecimiento.
Si
hay algo que nos chirría los dientes tenemos la obligación de hablar,
de comentar, de decir, de expresar. Es imprescindible que seamos
nosotras y no una imagen inventada la que se relacione con quien sea.
Es imprescindible que en este mundo en el que una da todo lo que es ese todo sea real y sin tapujos.
Saludos y sonrisas (hala, vida, te copio).
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lunes, 26 de mayo de 2014
Para ti, que entras nueva y no sabes lo que hay que hacer 5.01.2012
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