lunes, 26 de mayo de 2014

Su olor 4.01.2012

Su olor.
 
Al principio me resultaba algo difícil de entender que pusiera mi nariz entre sus piernas para que lo sintiera, para que me impregnara de su olor, para que aprendiera a reconocerlo con los ojos cerrados...

Sin embargo ahora no podría entender un momento con Él sin ponerme de rodillas, siendo toda olfato, para intentar como Grenouille crear el perfume perfecto a través de su esencia.

Cierro los ojos y siento, siento... aspiro, dejo que entre en mi cerebro, que se cuele en la memoria, en el deseo. Vuelvo a aspirar, llega al centro del placer de mi cerebro. Lo siento. Lo sé: es Él. Me transporto a un lugar del mundo donde sólo convivimos ese olor y yo. Y disfruto de estar ahí, de tener la oportunidad de aspirarlo, de poder grabarlo en la memoria.

Y me siento la mujer más dichosa del mundo porque es Él quien desprende ese olor... a medio milimétro de mi.

Cuando se marcha, vuelvo a cerrar los ojos y recuerdo cada aspecto de su olor y, sin más, mi cuerpo vuelve a encenderse sólo porque Él regresa en cada inspiración.

Me gusta sentarme a tus pies, lo sabes. Me gusta sentir cada pedazo de tu piel. Me gustan tus manos, tu boca, tu cuello...

Ahora, además, he de añadir que adoro el olor que me regalas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario