El lazo rojo
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Hace
algunos años conocí a alguien especial, mucho. Yo comenzaba a adentrarme
en el mundo de la D/s y estaba algo aturdida por la cantidad de cosas y
personas que descubría, por las emociones que se me despertaban y por
el desconocimiento casi absoluto de las prácticas asociadas al BDSM.
Yo no
tenía Dueño. Todo era un mundo de cosas por descubrir y de miedos que
afrontar, de primeras veces que llegarían y de otras que aún me quedan
por descubrir. Él jugaba conmigo, no en el sentido de utilizarme sino en
el lúdico, en el de disfrutar de las cosas bellas, de los pequeños
decubrimientos, de órdenes que no eran tales, sino sugerencias para el
disfrute.
Fue precioso.
Un día
me propuso un juego, en la línea de todos los que íbamos haciendo.
Aparentemente una tontería, pero que me enseñó muchas cosas. Me dijo que
debía ponerme un lazo rojo en alguna zona visible y salir con él a la
calle. Cogí uno que tenía, de seda, precioso. Estuve mucho tiempo
pensando en dónde colocarlo para que no fuera cantoso, para que no
resultara horrible y para poder lucirlo de manera medianamente elegante.
Al
final, me pareció que el tobillo era el mejor de los sitios, porque
podría verlo constantemente y sencillamente parecía una exentricidad.
Salí a
la calle con él y me fui a donde había quedado con mi amiga. Estuve toda
la noche mirándolo y pensando en la persona que me había hecho
vestirlo. Sonreía constantemente y me sentía una persona afortunada.
En mitad de la noche me llegó un mensaje: debía hacerme una foto y enviársela. El juego continuaba.
Pedí a
mi amiga que me la hiciera. Nos reimos mucho mientras la preparábamos.
De esas risas cómplices y divertidas que se tienen cuando las personas
que intervienen en ella son felices. Yo lo era. Y mucho. No por el lazo
que llevaba, sino por la maravillosa sensación de disfrutar con esas
pequeñas cosas.
No hacen falta veinte latigazos, ni marcas, ni dolor para pensar en alguien y disfrutarlo.
Aún conservo ese lazo. A veces me lo pongo pensando en mi Amo. Ayer se lo dije por primera vez.
Hoy mi
tobillo sonreía mientras observaba a cientos de personas pasar de largo
sin darse cuenta de que estás en cada detalle de mi vida.
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lunes, 26 de mayo de 2014
El lazo rojo 15.04.2012
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