lunes, 26 de mayo de 2014

Las marcas 28.03.2012

Las marcas
 

Casi siempre que hablamos de las marcas lo hacemos refiriéndonos a las físicas, a aquellas visibles de forma rotunda, ya sean temporales o indefinidas.

Las marcas físicas nos preocupan porque, precisamente, son o pueden ser visibles; porque pueden requerir alguna explicación que nos resulte relativamente incómoda; porque nos recuerdan algo que puede doler cuando ha pasado... Pero, sin duda, las marcas también son el recuerdo de un momento mágico, de una entrega, de un dolor regalado, de un sueño, de una posesión, de una relación que nos elevó hasta ese instante...

Pero hay marcas que no se ven a simple vista. Todas las relaciones que establecemos y todas aquellas que hemos tenido nos han dejado marcas, mayores o menores, en el alma. Algunas son tan sutiles que pasan a formar parte de nosotros como si nunca hubiera sido de otra manera; otras, tan débiles que ni siquiera podemos percibirlas; y hay algunas que se posan en el corazón y tardamos tiempo en darnos cuenta de cuánto nos han marcado.

De repente, un día, sin saber demasiado por qué, nos encontramos pensando en la razón para actuar de una manera determinada y no de otra, y llegamos a la conclusión de que es una marca. A veces duelen. A veces, no. La vida es así.

La gran diferencia de ambas, las físicas y las no físicas, es que las segundas no se escogen. Las señales que se hacen en el alma no pueden ser negadas.

Así que lo importante es aceptarlas, reconocerlas y disfrutarlas al igual que, cuando nos encontramos una en el cuerpo, sonreímos y sabemos que son el resultado de un momento vital en el que aprendimos, quisimos, amamos, deseamos... y/o sufrimos.

...desde siempre.

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