lunes, 26 de mayo de 2014

Dominantes versus Amos 21.09.2011

Dominantes versus Amos
 
Los Dominantes son seres maravillosos que nos camelan con palabras y actitudes preciosas e intentan que la bella sumisa que llevamos dentro alfore a través de regalos semánticos y detalles cuidados. Sin embargo, los Amos son seres horribles que sólo buscan su propio placer y a los que la fea sumisa que llevamos dentro sólo les provocan imperiosos deseos de azotar y castigar.

Los Dominantes son seres increíbles que viven en las profundidades de la comunicación, que aceptan que la sumisa es como es y a la que sólo desean embellecer con su sapiencia. Sin embargo, los Amos conocen los defectos de la sumisa y escupen cada uno de ellos como si fuera lo único.

Los Dominantes escuchan pacientemente cada uno de los límites expresados y entienden que cada una es como es. Sin embargo, los Amos sufren de ataques de egoismo y ponen a prueba a sus sumisas, les obligan a superar esos límites que los Dominantes nunca jamás harían.

Los Dominantes se ponen en contacto a horas concretas, siempre cuidando el momento perfecto para que la bella sumisa esté contenta y pueda dedicarles la mejor de sus sonrisas. Sin embargo, los Amos llaman a la hora que les parece, la despiertan de la siesta, la tienen hablando cuando deberías estar comiendo, cuando le duelen las piernas, cuando ha recibido esa llamada que le ha dejado destrozada. Los Amos, en este sentido, tienen poca piedad.

Los Dominantes se asoman a los problemas de la sumisa y, desde la distancia, opinan suavemente sobre ello. Sin embargo, los Amos hacen mil preguntas, observan, indagan, leen, conocen... y su opinión es una orden rotunda que se ha de tener en cuenta precisamente cuando no se tiene ni la más mínima gana de hablar de ello.

Los Dominantes comentan a la sumisa cómo complacerla sexualmente en cualquier momento, moviéndose en el campo que hay entre los gustos de él y los límites de ella. Los Amos no. Los Amos se levantan a veces con ganas y a veces sin ellas. Unas quieren follarla y otras, sencillamente, que los abrace, o le hagas una felación de esas que distinguen el mundo oscuro del claro...

Los Dominantes son seres maravillosos, sin duda, pero les falta el posesivo que hace que todas las cosas horribles de los Amos se conviertan en maravillosas pequeñeces humanas.

Yo disfruto mucho de cada una de mis relaciones con Dominantes, pero, en realidad... quiero un Mi Amo.

Un saludo.

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