Remangarse la camisa
|
||
|
De todas las cosas que hacemos seres de uno u otro género, algunas
destacan por ser especialmente sexys en una situación determinada. A mi
hay varias acciones que me ponen perra hasta decir basta (¡bendito
autocontrol adquirido!, que, si no, me hubiera metido en más de un
problema a lo bobo): que me hablen en términos técnicos (medicina y
abogacía van a la cabeza) mientras yo parezco mostrar un inusitado
interés cuando el "traumatismo craneoencefálico de ...." me va
calentando la entrepierna; uno que no desvelaré (tampoco es cuestión de
quedarme aquí sin secretos que negociar) y el remangarse la camisa.
Éste último es un nuevo descubriento. El autor del mismo dice que tiene
que ver con que me atrae él y con el hecho de ser bedesemera, pero no
las tengo todas conmigo en ninguno de los dos puntos. Mi atracción por
él se ha ido desvaneciendo y, sin embargo, la imagen de su mano
recogiendo la manga sigue estremeciéndome cada vez que la recuerdo.
Respecto al hecho de ser bedesemera, he de reconocer que hay dos hechos contradictorios:
- Al contarles a mis amigas (completamente ajenas a este mundo de vicio
y corrupción) el momentazo del "remangamiento", ellas también tuvieron
la sensación de que aquello era algo por lo que merecía la pena vivir.
(Aunque, claro, teniendo en cuenta que soy una buena narradora, igual mi
forma de manifestar la emoción pudo tener algo que ver)
- La imagen de esa mano doblando poco a poco media manga mientras él me
miraba y hablaba tranquilamente, he de reconocer que me evocó azotes,
fustazos, manos abofeteando... MMmmmmmmm...
Bien pensado, igual la atracción y el bedesemerismo que llevo dentro sí tengan mucho que ver.
Ahora les dejo: voy a tatuar esa imagen en mi alma. NO vaya a ser que venga algún ministro de algo y me la robe.
Feliz sábado. Feliz vida.
Gárgaras y burbujas.
| ||
Datos personales
viernes, 18 de noviembre de 2016
Remangarse la camisa. 19.11.2016
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
