El final del verano... pensando en las despedidas
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Hay despedidas alegres y tristes. Normalmente, que alguien se aleje de
nuestra vida no nos suele dejar impávidos, sino que produce
reacciones... Y es aquí donde llega la contradicción.
Los adioses más tristes son aquellos que damos a la gente que queremos,
a aquellos con los que hemos tenido una relación especialmente buena. a
aquellos con los que hemos compartidos momentos que merecen un sitio de
honor en nuestra memoria. Por eso, sentarse en el andén y observar cómo
se alejan resulta especialmente triste. Terrible, sin embargo, que lo
que nos ha causado tanta alegría pueda volverse, por un acto casi
normal, tan triste.
Sin embargo, esos seres que han pasado lastimando, haciendo daño,
dejando una huella molesta en nuestra vida, semi compensan esas acciones
con el hecho de que, en algún momento, se marchan y dejan paz,
relajación... alegría.
Es terrible este ying yang. Es triste que el último sea el mejor de los
momentos para quien no lo merece y el peor para aquellos a los que
debemos alegría.
Es, sencillamente, tan poco coherente e imperfecto como la vida.
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lunes, 26 de mayo de 2014
El final del verano... pensando en las despedidas 1.09.2008
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