Responsabilidad en la obediencia
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Ayer vi una frase que me ronda desde que la leí en aquella camiseta: "Construye como presente lo que deseas como futuro".
Tiene miles de lecturas, pero la que pienso desde ayer es la que se
corresponde con la responsabilidad. Cada uno somos dueños de la vida que
tenemos, de las decisiones que tomamos, de las que eludimos, de las que
delegamos... Es verdad que solemos echar balones fuera cuando se trata
de hacernos cargo de la vida que llevamos, o de la situación en la que
nos encontramos (¡qué tendrá la culpa que nadie la quiere!).
Muchas
veces atribuímos a los demás la capacidad o incapacidad de que ser
feliz, o de tener dinero, o de lo que sea; pero todos sabemos que cada
decisión que tomamos, por muy sencilla que sea, determina en cierta
manera nuestra vida.
El
futuro es el resultado de las decisiones presentes, así que no debemos
cerrar los ojos y dejar que la vida suceda sin nosotros.
La
responsabilidad es algo tremendo, pero maravilloso. Y ser coherente con
lo que uno es, fundamental. No me valen los "órdenes son órdenes" o "lo
hice porque me lo mandaron".
En Ética para Amador,
de Fernando Savater, hay un capítulo dedicado a la responsabilidad en
las decisiones. Pone como ejemplo a los oficiales de un ejército que
esté en guerra cuando se ordena matar a alguien. Ellos son responsables del mandato, pero quien responde lo es de la obediencia.
Aquellas
decisiones que debemos tomar, cada una de ellas, por sencillas que
parezcan, deben ser plenamente coherentes con nuestro pensamiento. Lo
demás, no vale para nada.
Supongo
que a todos nos ha pasado lo siguiente: el jefe, o cualquier persona
que esté por encima de nosotros en la jerarquía laboral, nos pide que
hagamos algo que, a ciencia cierta, sabemos erróneo. Tenemos dos
opciones: hacerlo o no. Por un lado, no queremos llevarlo a cabo porque
somos conscientes del error; pero, por otro, no nos apetece tener al
jefe bufando por no haber hecho lo que se nos ha pedido. La mejor de las
opciones que se me ocurren es, sin duda, la de hacerle ver que se
equivoca, o que hay cosas mejores que las que plantea, pero eso no es
siempre posible, así que nos quedamos con el conflicto: ¿hacer o no
hacer?...
Cada
uno sabe las circunstancias que tiene en la vida e intuye las
consecuencias de sus actos, así que cada cual es libre de hacer lo que
consiere oportuno, pero desde mi experiencia (que no es ni extensa ni la
mejor) brota siempre la idea de que debo hacer aquello en lo que creo.
Lo demás me resulta del todo inútil, y no porque siempre lleve razón
(¡qué desgraciadita sería si así fuera), sino porque normalmente hacer
las cosas que considero equivocadas me suele llevar a la desazón y al
desencuentro.
Con
esto no quiero decir que nos debamos empecinar en hacer lo nuestro,
sino que debemos estar seguros de que las acciones que llevamos a cabo
responden a nuestra convicción. A
veces eso requiere leer, preguntar, escuchar... intentar conocer todos
los puntos de vista, todas las opciones... Cuanta más información
tengamos de la situación o de las consecuencias, más fácil será
aproximarnos a la decisión adecuada.
El
BDSM forma parte de la vida, así que también responde al mismo
principio: nadie debe hacer nada basándose exclusivamente en "me lo
dijeron" o "me lo ordenaron". Quien manda es responsable de la orden; quien la realiza, de su obediencia. Y esto es algo que no podemos tomar a la ligera.
Nuestra
primera decisión responsable debe ser la de ser conscientes del valor
de nuestra obediencia. La segunda, elegir a la persona dominante que
sepamos afín a nuestras creencias.
Y luego hay muchas más, pero ya me he extendido demasiado para una reflexión de sábado.
Un saludo a todos y que tengáis un buen día.
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lunes, 26 de mayo de 2014
Responsabilidad en la obediencia 13.12.2008
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