Después de un funeral...
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Cada acción, cada reacción, cada persona, cada hecho tiene un dia, un
momento. Lo escribimos en mayúsculas y decimos: el mío. Hasta para la
muerte tenemos la fecha escrita. Y digo "hasta" porque para todo lo
demás, también.
Hoy he ido a un funeral. La difunta no era allegada, pero sí sus
familiares. Los veo, los miro y me da una pena inmensa que se
arrepientan de las cosas que no han hecho, porque no tienen solución, de
ninguna de las maneras. Lo que no ha sido ni siquiera se tiene que
esfumar. No puede porque no ha tenido su momento. Y eso sí que es
trágico.
Yo he pasado media vida evitando hacer cosas que no debía, que no se
esperaban de mi, que no podían ser... ¡¡¡Madreeeeee!!! Mucho peso para
poco cerebro, sospecho.
Por fin, desde hace un tiempecillo, voy encontrando el momento para
algunas de las cosas que me apetecen. Y de algunas me arrepiento, pero
de otras no. Las primeras pasan al baúl de lo que hay que mejorar; las
segundas, al de "perfecto".
Una de las cosas que aún no he hecho como me apetece es la de
agradeceros a todos que me hayáis recibido en la página, en este mundo
de locos, de una manera tan agradable; que hayáis respondido a mis
preguntas; que hayáis esperado mis respuestas; que hayáis respetado mis
silencios y mis ausencias, mis dispersiones...
Ahora estoy un poco perdida (un poco más que antes, si es posible). Me
siento extraña... Sé que me disculparéis por ello. O, mejor dicho, lo
espero.
Me cuesta entender que la misma gente de la que tanto aprendo sea capaz
de machacarse (sin "la", que de eso pecamos todos), porque a mi SIEMPRE
me ha tratado todo el mundo de manera deliciosa (otra vez la palabra:
tenías razón, caballero), incluso cuando he cometido errores.
La página tiene momentos. El que sean buenos o malos no depende de que
unos digan unas cosas y otros, otras. Depende de que seamos capaces de
respetarnos en las diferencias que (¡menos mal!) tenemos.
Yo siento que conmigo ha sido así. Y me alegro.
Brindo por vosotros, por todos, por cada uno de los que estamos aquí,
de los que se han ido, de los que vendrán. Por los que opináis igual y
diferente. Brindo porque lo merecéis.
El mejor de los cavas, de los riojas, de los albariños, de los riberas,
de los finos... Una copa para cada uno. Hoy toca deciros que me alegro
de todos. No quiero morirme sin habéroslo hecho saber.
(_) (_) (_)... ¡¡¡Salud!!!
(Por favor, miradme a los ojos mientras brindáis, que me consta cierta la maldición de los siete años)
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lunes, 26 de mayo de 2014
Después de un funeral 11.08.2008
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