Con el jengibre
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Ante
todo, he de decir que yo soy yo. No sé si soy sumisa stándar o no, y la
verdad es que ha llegado el punto en el que tampoco me imorta demasiado
lo que piense (en este tema) el resto del mundo. Siento las cosas como
me vienen, y las vivo de igual manera. La gente que está conmigo
entiende mis peculiaridades (más o menos, como las de todos) y así
intento vivir: sin engaños excesivos.
Ayer
hablaba con un gran amigo (maravilloso, delicioso, precioso... casi
perfecto) sobre las prácticas de dominación y le comenté mi primera
experiencia con el jengibre. Nos reimos bastante, sobre todo porque
después de la primera hubo una segunda... y esa fue diferente.
Os cuento:
Por aquella época yo estaba profundamente preocupada por la poca
experiencia en prácticas BDSM. Me sentía algo "acomplejada" porque no
había probado casi nada (por no decir nada en absoluto) de lo que se
hablaba o escribía. Yo, de vez en cuando, hacía mis "pinitos" en casa,
sola... Ya había probado a ponerme pinzas (esa es otra historia que os
contaré en otro momento de confesiones), pero no sabía nada ni de la
pasta de dientes, ni del jengibre ni de nada de nada... El caso es que
di con alguien (también maravilloso, delicioso, precioso... casi
perfecto) que me ayudó con el tema.
Un día, en el vídeo chat se estaba hablando del jengibre... Mmmmmm (pensé)... Esto hay que probarlo, porque es una de las cosas que se pueden hacer sola en casa.
Al ver mi interés en el tema, y que soy un poco lanzada, este amigüita
me abrió un privado y me comentó cómo debía hacerlo, "Prueba primero con
la pasta de dientes"... Y así lo hice. Bien. Nada para tirar cohetes,
pero interesante experiencia.
Visto
que aquello me había gustado, podía pasar al tema del jengibre. Me
explicó cómo debía hacerlo y que lo suyo era no tenerlo más de 10
minutos (por ser principante y no saber cómo reaccionaría). Manos a la
obra... Lo pelé con todo el cariño del mundo y me dispuse a la acción,
pero siempre salen cosas que hacer antes de meterse en la cama, así que
me tocó fregar, poner la lavadora, terminar algo para el trabajo,
recoger, tender... Y luego, por fin... ¡¡¡mi jengibre!!!
Fui a la cama, encantada y expectante. Todo preparado para el gran momento. Otra de mis experiencias estaba por llegar.
Cuando
metí aquello... ¿? ¿? ¿¿¿¿¿????? ¿De esto es de lo que todo el mundo
habla como algo tremendo?... Ainssss... Sentí un poco de hormigueo, la
verdad; calorcito y sensibilidad, pero me cada vez tenía que
concentrarme más para llegar a saber lo que me estaba pasando.
Desde
luego, aquello no era lo que esperaba. Y pensé que no todo el mundo
reacciona de la misma forma ante las mismas sensaciones, así que tampoco
le di demasiada importancia.
* * *
Esta
experiencia la habia comentado con Lord Wunjo (mi maravilloso Amo), y a
él le había resultado curioso que mi cuerpo reaccionara de esa manera.
Un dia, él (maravilloso, delicioso, precioso... casi pluscuamperfecto)
quiso que lo probara con él. Nos pusimos manos a la obra. Juntos pelamos
aquel jengibre e, inmediatamente, fuimos a utilizarlo...
¡¡¡Madreeeeeeeeeeeeeee!!! ¡¡¡Ufffffffffffffffffffff!!!! ¡¡¡uf uf uf uf uf uf!!!
¡Aquello no tenía nada que ver!
En
ese momento, la expresión "soy un chocho" (con perdón, para los más
sensibles) era completamente cierta: todo mi cuerpo, todo mi sentir,
todas las emociones del mundo se concentraron en esa parte de mi cuerpo
como si no existiera ninguna otra...
Me está bien, por chula ignorante.
Un saludo a todos y que tengáis un buen día.
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lunes, 26 de mayo de 2014
Con el jengibre 6.12.2008
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