Las rocas
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Hay
muros que sabemos altos y no por ello dejamos de intentar salvarlos:
buscamos todas las maneras habidas y por haber de encontrar el lugar
exacto desde el que podremos pasar al otro lado, y no cejamos en el
empeño. A veces se consigue de una manera más fácil que otras, pero el
caso es que siempre acabamos superándolos, porque sabemos que es
posible, porque creemos que va a suceder así y porque nuestra voluntad y
esfuerzo se encaminan, invariablemente, hacia ello.
Sin
embargo, a veces, hay rocas que son más sutiles; pequeñas o grandes,
pero menores que esos muros aparentemente insalvables. Y, sin embargo,
impiden que avancemos, que sigamos el camino. En ocasiones, esas rocas
son memoria: retazos de algo que ni siquiera recordamos haber vivido,
pero que dejó una huella sutil e indeleble.
Esas
son las que me dan miedo: las que ni siquiera sé que existen, pero me
impiden vivir de la manera que deseo; las que, de repente, hacen que me
asuste ser feliz, o estar locamente enamorada, o dejarme llevar sin más
sentido que el disfrute...
A
veces tengo la suerte de reconocerlas. Entonces, las observo: pequeñas,
casi indefensas, escondidas... y consigo convertirlas en muros
gigantescos, salvables, accesibles...
Entonces, creo en la magia de la mente humana y en el maravilloso poder del deseo.
sherezade{Lord Wunjo}
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lunes, 26 de mayo de 2014
Las rocas 31.10.2008
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