lunes, 26 de mayo de 2014

Las rocas 31.10.2008

Las rocas
 
Hay muros que sabemos altos y no por ello dejamos de intentar salvarlos: buscamos todas las maneras habidas y por haber de encontrar el lugar exacto desde el que podremos pasar al otro lado, y no cejamos en el empeño. A veces se consigue de una manera más fácil que otras, pero el caso es que siempre acabamos superándolos, porque sabemos que es posible, porque creemos que va a suceder así y porque nuestra voluntad y esfuerzo se encaminan, invariablemente, hacia ello.
Sin embargo, a veces, hay rocas que son más sutiles; pequeñas o grandes, pero menores que esos muros aparentemente insalvables. Y, sin embargo, impiden que avancemos, que sigamos el camino. En ocasiones, esas rocas son memoria: retazos de algo que ni siquiera recordamos haber vivido, pero que dejó una huella sutil e indeleble.
Esas son las que me dan miedo: las que ni siquiera sé que existen, pero me impiden vivir de la manera que deseo; las que, de repente, hacen que me asuste ser feliz, o estar locamente enamorada, o dejarme llevar sin más sentido que el disfrute...
A veces tengo la suerte de reconocerlas. Entonces, las observo: pequeñas, casi indefensas, escondidas... y consigo convertirlas en muros gigantescos, salvables, accesibles...
Entonces, creo en la magia de la mente humana y en el maravilloso poder del deseo.

sherezade{Lord Wunjo}

No hay comentarios:

Publicar un comentario