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Me
he tomado unas vacaciones maravillosas que me han sentado, por lo menos
en lo moral, bastante bien. Ahora permanezco un poco más alejada del
foro y los blogs de la página, pero sigo leyendo y meditando…
Desde
hace una temporada vengo pensando en algunas de las cosas que, al
final, han aparecido en diferentes escritos: el hastío, la desesperanza
de no encontrar a quien se busca, el hecho de pensar que “cualquier
tiempo pasado fue mejor”… Y creo que tengo algo que decir.
Rompo
una lanza por mucha gente. Hay personas en la página que merecen la
pena de cabo a rabo (no seáis demasiado literales en la expresión,
aunque así sea). También ha habido alguno que ha demostrado no ser quien
parecía, pero, sinceramente, es un caso tremendo, pero aislado.
Yo
debo, honestamente, dar gracias a mucha gente. Y esto no es una
despedida: es sólo agradecimiento. No mencionaré los nicks de nadie
porque igual sus dueños no quieren verlos escritos, pero sé que a ellos/as les llegará lo que siento.
Ha
habido, hay, una persona para mi muy especial. Con él comencé a
descubrir lo que pensaba, lo que sentía, la manera que tenia de ver las
cosas… Para nada he sido mediatizada por su forma de entender la
Dominación/sumisión: no me ha hecho ver un sólo camino, sino que me ha
ayudado, ha acelerado, el proceso por el que he conocido el mío, el
único posible para mi. Me ha escuchado, me ha entendido, se ha enfadado,
ha disculpado, ha apoyado… Con él aprendí que no hace falta ser la
mejor de las mejores, ni ganar medallas olímpicas: siendo yo tenía
bastante. Ese regalo no es comparable a nada en este mundo, donde a
veces, tendemos a escondernos tras un nick. En fin: muchas veces muchas sonrisas para ti.
Gracias
a él conocí a un grupo de gente entre la que me sentí como en casa:
hospitalarios, comprensivos, atentos… Un placer y una auténtica píldora
contra la inseguridad y los nervios que, inevitablemente, me invadieron
en lo que fue mi primer encuentro con gente “real”. Estuve entre amigos
que hablaban de todo, y en ese todo estaba necesariamente incluido el
mundo BDSM, porque forma parte de su día a día, tanto como el trabajo,
la comida, la vida… Para ellos, decir que entendí mucho de sus palabras,
pero todavía más de sus acciones. Gracias.
En
mi primera fiesta abrí los ojos y vi, vi, vi… Se estaba abriendo un
mundo entero a mis ojos y no podía dejar de contemplarlo como una niña a
los Reyes Magos el día de la cabalgata. Conocí a gente maravillosa con
la que he ido perdiendo el contacto, pero sé que, si tiene que ser,
volveremos a encontrarnos, así que no me preocupo, sino que les
agradezco su paciencia.
Allí,
por primera vez, sentí la sumisión en alguien que no era yo. No podré
nunca agradecerlo demasiado. A ti, y a él, por haberme dejado observar
más allá de la técnica.
Luego
me encontré con alguien tremendamente maravilloso y especial, mi
debilidad no BDSM. Un amigo. El refugio, el consuelo, la risa… el
confirmar que hay gente íntegra y afín en todas partes, y que la amistad
es el mejor de los regalos.
El
tiempo también me deparó el regalo de otro amigo, valioso (como todos),
lejos de aquí… pero siempre cerca. Aunque suena tremendamente
esotérico, nuestra energía fluye en la misma dirección. Gracias.
Otra
de mis joyas: un hombre maravilloso que me acogió en su casa y vida,
dándome lo mejor de sí y haciendo que este mundo fuera “natural”. Un
hombre que quitó miedos y ayudó a construir una persona convencida de su
existencia. Un amigo y confidente… excepcional. ¡Cómo podré darle las
gracias!...
En
cuanto a las chicas… uffff… una larga lista de personas maravillosas
con las que he podido contar en los mejores y en los peores momentos.
Con algunas la química fue instantánea, como con mi chica de Barna, que
tengo algo abandonadilla últimamente pero en la que pienso absolutamente
todos los días. Sus consejos y ánimos me son siempre útiles y cabales, y
escucharla es una delicia. Gracias por tu paciencia en mis largas
ausencias, amiga.
Con
otras, el encuentro físico en aquella primera fiesta ha dado mucho de
sí. La magia cósmica, la belleza de la pasión, la sencillez… A veces
tenemos más y otras menos momentos para charlar, pero espero sepan que
sigo pensando mucho en ellas y que siempre deseo que sea felices.
También
ha habido gente con la que me he unido en la “desgracia”, gracias a lo
que sea, ya superada. Muchos besos, y que no se tenga que volver a
derramar una lágrima evitable.
Y los correos electrónicos también me han llevado a grandes personas, entre ellas, Mi Maravilloso Amo… Ufff… Pero de esto hablaré en otro momento, porque da para varias entradas.
Hay muchas más, tantas que harían que este escrito fuera infinito… A todos, a todas: gracias. Muchas. Siempre.
Sherezade {LW}
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