Analogía entre sumisas y musas griegas
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La
mitología griega es una compilación de historias fascinantes, en las
que todos los elementos se enlazan de manera que unos tengan sentido
gracias a otros. Todos son necesarios. Las musas eran nueve jóvenes,
hijas de Zeus (¡el gran dios!) y Mnemósine (la diosa de la memoria). Su
función era la de proteger un arte o una ciencia, y a ellas les
atribuían el cuidado y los descubrimientos de cada una.
Dado
que las sumisas no somos diosas, pero sí pertenecemos a este Olimpo de
manera "inspiradora", me ha parecido una buena idea hacer una analogia
entre las nueve musas y las sumisas.
Espero que os resulte, cuanto menos, agradable.
Erato, musa de la poesía amorosa. Las sumisas erato
adoran las palabras bonitas, las frases bien enlazadas. Son sensibles a
la belleza de las cosas sencillas y cuidan su vocabulario, al igual que
esperan que lo hagan los demás. Se llega a ellas, sobre todo, a través
de escritos bien redactados y de conversaciones en las que las palabras
estén bien cuidadas.
Melpómene, musa de la tragedia. Las sumisas melpómene
sienten cierta atracción por aquellos que sufren desgracias. Son
capaces de empatizar, a veces hasta en demasía, con cualquiera que
muestre sus debilidades. En ocasiones se pueden llegar a sentir
engañadas y dolidas por haber sido utilizadas precisamente por esa
atracción fatal hacia la gente que sufre.
Calíope, musa de la poesía épica. Las sumisas calíope sienten
debilidad por la gente que tiene "grandes historias". Creen en los
eventos definitivos y que hay gente escogida para cambiar la historia de
su vida. Escuchan atentamente y resulta fácil mantener su interés si el
interlocutor relata los hechos de manera épica.
Terpsícore, musa de la danza. Las sumisas terpsícore
sienten el mundo como un escenario donde poder expresarse. Su cuerpo es
fundamental: lo cuidan y trabajan para que sea, exactamente, el
vehículo perfecto para transmitir sus emociones. Necesitan a su
alrededor gente sensible, capaz de entender más allá de las palabras.
Polimnia, musa del arte de escribir. Las sumisas polimnia
adoran la expresión escrita. Cuidan sobremanera cada palabra que
escriben. Dan vueltas y vueltas a la idea hasta decir precisamente
aquello que deseaban. Ninguna de sus palabras es elegida al azar. Les
gusta tener cerca a gente capaz de dar la misma importancia a las
palabras que ellas. Para mantener su interés hay que cuidar el
vocabulario, pero, sobre todo, entender la precisión de sus expresiones.
Euterpe, musa de la música. La sumisa euterpe
se siente especialmente atraida por el sonido de la gente y de las
cosas que le rodean. Puede llegar a adorar a alguien por la voz o a
evitar un lugar o práctica sólo por el sonido que emite. Se embelesa con
cierta facilidad ante la conjunción de varias voces y se llega a ella a
través de bellos sonidos. Puede que no le importe tanto el fondo de
estos como la forma. Hay que cuidar, especialmente, el volumen y la
sensación auditiva que se la transmite.
Talía, musa de la comedia. Al igual que las sumisas melpómene, las talía
sienten atracción por personas que se muestran de una manera
determinada, pero, a diferencia de las primeras, éstas necesitan que la
historia tenga una trama enlazada y consecuente. No les importa
demasiado si la historia es alegre o triste, sino que sea real y la
persona protagonista viva de acuerdo con ella. Son tremendamente
expresivas y a veces pueden resultar hasta histriónicas, pero es porque
sienten lo que viven de manera intensa.
Urania, musa de la astronomía. Las sumisas urania
se presentan aparentemente distantes. Ven más allá de los hechos que se
les cuentan y suelen tener una idea general de las cosas que suceden a
su alrededor. En momento de "caos" suelen mantener la calma, pero, como
contrapunto, no suelen llamar la atención ni expresarse sobremanera.
Constantes y tenaces, si alguien desea conocerlas, sólo tiene que
seguirlas en las aportaciones, conversaciones y comentarios, ya que no
suelen ser volubles ni dejarse manejar fácilmente por las emociones.
Clío, musa de la historia. Las sumisas clío
suelen observar detenidamente a las personas y su trayectoria antes de
emitir juicios o valoraciones. Saben que suele haber más de una versión
de los mismos hechos, y que la verdad no coincide exactamente con
ninguna de las que se le digan. Les gusta conocer de manera intensa, lo
que ha hecho que alguien sea como es, y todas las vicisitudes que lo han
llevado hasta el punto en el que está. Para acercarse a ellas se ha de
ser especialmente sincero con los hechos pasados, ya que cualquier
historia que haya sucedido les puede parecer determinante.
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lunes, 26 de mayo de 2014
Analogía entre sumisas y musas griegas 26.11.2008
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