lunes, 26 de mayo de 2014

Analogía entre sumisas y musas griegas 26.11.2008

Analogía entre sumisas y musas griegas
 
La mitología griega es una compilación de historias fascinantes, en las que todos los elementos se enlazan de manera que unos tengan sentido gracias a otros. Todos son necesarios. Las musas eran nueve jóvenes, hijas de Zeus (¡el gran dios!) y Mnemósine (la diosa de la memoria). Su función era la de proteger un arte o una ciencia, y a ellas les atribuían el cuidado y los descubrimientos de cada una.
Dado que las sumisas no somos diosas, pero sí pertenecemos a este Olimpo de manera "inspiradora", me ha parecido una buena idea hacer una analogia entre las nueve musas y las sumisas.
Espero que os resulte, cuanto menos, agradable.
Erato, musa de la poesía amorosa. Las sumisas erato adoran las palabras bonitas, las frases bien enlazadas. Son sensibles a la belleza de las cosas sencillas y cuidan su vocabulario, al igual que esperan que lo hagan los demás. Se llega a ellas, sobre todo, a través de escritos bien redactados y de conversaciones en las que las palabras estén bien cuidadas.
Melpómene, musa de la tragedia. Las sumisas melpómene sienten cierta atracción por aquellos que sufren desgracias. Son capaces de empatizar, a veces hasta en demasía, con cualquiera que muestre sus debilidades. En ocasiones se pueden llegar a sentir engañadas y dolidas por haber sido utilizadas precisamente por esa atracción fatal hacia la gente que sufre.
Calíope, musa de la poesía épica. Las sumisas calíope sienten debilidad por la gente que tiene "grandes historias". Creen en los eventos definitivos y que hay gente escogida para cambiar la historia de su vida. Escuchan atentamente y resulta fácil mantener su interés si el interlocutor relata los hechos de manera épica.
Terpsícore, musa de la danza. Las sumisas terpsícore sienten el mundo como un escenario donde poder expresarse. Su cuerpo es fundamental: lo cuidan y trabajan para que sea, exactamente, el vehículo perfecto para transmitir sus emociones. Necesitan a su alrededor gente sensible, capaz de entender más allá de las palabras.
Polimnia, musa del arte de escribir. Las sumisas polimnia adoran la expresión escrita. Cuidan sobremanera cada palabra que escriben. Dan vueltas y vueltas a la idea hasta decir precisamente aquello que deseaban. Ninguna de sus palabras es elegida al azar. Les gusta tener cerca a gente capaz de dar la misma importancia a las palabras que ellas. Para mantener su interés hay que cuidar el vocabulario, pero, sobre todo, entender la precisión de sus expresiones.
Euterpe, musa de la música. La sumisa euterpe se siente especialmente atraida por el sonido de la gente y de las cosas que le rodean. Puede llegar a adorar a alguien por la voz o a evitar un lugar o práctica sólo por el sonido que emite. Se embelesa con cierta facilidad ante la conjunción de varias voces y se llega a ella a través de bellos sonidos. Puede que no le importe tanto el fondo de estos como la forma. Hay que cuidar, especialmente, el volumen y la sensación auditiva que se la transmite.
Talía, musa de la comedia. Al igual que las sumisas melpómene, las talía sienten atracción por personas que se muestran de una manera determinada, pero, a diferencia de las primeras, éstas necesitan que la historia tenga una trama enlazada y consecuente. No les importa demasiado si la historia es alegre o triste, sino que sea real y la persona protagonista viva de acuerdo con ella. Son tremendamente expresivas y a veces pueden resultar hasta histriónicas, pero es porque sienten lo que viven de manera intensa.
Urania, musa de la astronomía. Las sumisas urania se presentan aparentemente distantes. Ven más allá de los hechos que se les cuentan y suelen tener una idea general de las cosas que suceden a su alrededor. En momento de "caos" suelen mantener la calma, pero, como contrapunto, no suelen llamar la atención ni expresarse sobremanera. Constantes y tenaces, si alguien desea conocerlas, sólo tiene que seguirlas en las aportaciones, conversaciones y comentarios, ya que no suelen ser volubles ni dejarse manejar fácilmente por las emociones.
Clío, musa de la historia. Las sumisas clío suelen observar detenidamente a las personas y su trayectoria antes de emitir juicios o valoraciones. Saben que suele haber más de una versión de los mismos hechos, y que la verdad no coincide exactamente con ninguna de las que se le digan. Les gusta conocer de manera intensa, lo que ha hecho que alguien sea como es, y todas las vicisitudes que lo han llevado hasta el punto en el que está. Para acercarse a ellas se ha de ser especialmente sincero con los hechos pasados, ya que cualquier historia que haya sucedido les puede parecer determinante.

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