lunes, 26 de mayo de 2014

Aceptación del dolor 14.10.2008

Aceptación del dolor...
 
Durante mucho tiempo he estado pensando en la aceptación del dolor por parte de la parte sumisa en la relación D/s. Como era (es) un pensamiento en primera persona, he dejado de lado a la gente masoquista, ya que no lo soy.
El caso es que siempre que me planteaba el tema lo hacía (a pesar de intentar que fuera de otra manera) desde el punto de vista de una sumisa que piensa en el Dominante. Es decir: yo lo veía como la forma que él (o ella, claro) tiene de mesurar, de cuantificar el nivel de entrega.
Mi planteamiento de la D/s siempre ha partido de la dominación psicológica, así que no entendía demasiado el hecho de que, en casi todos los casos, acabara habiendo algún tipo de dolor infligido. Le di mil vueltas. Al final, llegué a la conclusión de que es la única manera que el Dominante tiene de medir, de comprobar la entrega de la parte sumisa. Dado que el hecho "entrega" no es mesurable en sí mismo, se deben encontrar formas de poder racionalizar, saber, objetivar dicho acto.
Esto me llevó a entender que la parte Dominante de la relación quisiera saber en qué grado esa sumisión es real, así que entiendo (como sumisa) que el Dominante someta a prácticas no agradables a la otra parte de la relación.
Hasta aquí todo me quedaba claro, más o menos. Entendía que el sumiso aceptara esas prácticas para hacer llegar al Dominante su entrega. Bien. Problema: entonces, ¿por qué gente a la que sigue sin gustar las prácticas dolorosas no sólo las aceptan, sino que las desean?...
Este puente, por fin, se hizo la luz. Encendida la bombilla. Navidad en mi pensamiento: ¡¡¡por la misma razón!!! La persona sumisa también siente la necesidad de que la parte Dominante sepa, sienta, lo mucho que estaría dispuesta a hacer por Él/Ella... Y eso no se consigue realizando aquello que nos resulta satisfactorio o placentero, sino todo lo contrario. La entrega consiste en hacer por ti aquello que no haría por nadie más: aceptar aquello que sigue siendo "molesto" si viene de unas manos, de un ser, que no eres tú.
¡¡¡Por fin!!!
No consiste en que pasen a gustarme las cosas que no me agradan... ¡¡¡Noooooooo!!! Consiste en que quiera, en que desee que tú me pongas "a prueba" para poder superarlas, sólo por ti, sólo porque tú deseas que así sea.
Sé que la mayoría de vosotros tiene esto más claro que el agua desde hace tiempo, pero yo acabo de llegar al pensamiento. Un saludo. Gracias por haber "soportado" mi reflexión, mi descubrimiento...
Muchos besos y buenas noches.

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