Aceptación del dolor...
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Durante
mucho tiempo he estado pensando en la aceptación del dolor por parte de
la parte sumisa en la relación D/s. Como era (es) un pensamiento en
primera persona, he dejado de lado a la gente masoquista, ya que no lo
soy.
El
caso es que siempre que me planteaba el tema lo hacía (a pesar de
intentar que fuera de otra manera) desde el punto de vista de una sumisa
que piensa en el Dominante. Es decir: yo lo veía como la forma que él
(o ella, claro) tiene de mesurar, de cuantificar el nivel de entrega.
Mi
planteamiento de la D/s siempre ha partido de la dominación
psicológica, así que no entendía demasiado el hecho de que, en casi
todos los casos, acabara habiendo algún tipo de dolor infligido. Le di
mil vueltas. Al final, llegué a la conclusión de que es la única manera
que el Dominante tiene de medir, de comprobar la entrega de la parte
sumisa. Dado que el hecho "entrega" no es mesurable en sí mismo, se
deben encontrar formas de poder racionalizar, saber, objetivar dicho
acto.
Esto
me llevó a entender que la parte Dominante de la relación quisiera
saber en qué grado esa sumisión es real, así que entiendo (como sumisa)
que el Dominante someta a prácticas no agradables a la otra parte de la
relación.
Hasta
aquí todo me quedaba claro, más o menos. Entendía que el sumiso
aceptara esas prácticas para hacer llegar al Dominante su entrega. Bien.
Problema: entonces, ¿por qué gente a la que sigue sin gustar las
prácticas dolorosas no sólo las aceptan, sino que las desean?...
Este
puente, por fin, se hizo la luz. Encendida la bombilla. Navidad en mi
pensamiento: ¡¡¡por la misma razón!!! La persona sumisa también siente
la necesidad de que la parte Dominante sepa, sienta, lo mucho que
estaría dispuesta a hacer por Él/Ella... Y eso no se consigue realizando
aquello que nos resulta satisfactorio o placentero, sino todo lo
contrario. La entrega consiste en hacer por ti aquello que no haría por
nadie más: aceptar aquello que sigue siendo "molesto" si viene de unas
manos, de un ser, que no eres tú.
¡¡¡Por fin!!!
No
consiste en que pasen a gustarme las cosas que no me agradan...
¡¡¡Noooooooo!!! Consiste en que quiera, en que desee que tú me pongas "a
prueba" para poder superarlas, sólo por ti, sólo porque tú deseas que
así sea.
Sé
que la mayoría de vosotros tiene esto más claro que el agua desde hace
tiempo, pero yo acabo de llegar al pensamiento. Un saludo. Gracias por
haber "soportado" mi reflexión, mi descubrimiento...
Muchos besos y buenas noches.
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lunes, 26 de mayo de 2014
Aceptación del dolor 14.10.2008
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