lunes, 26 de mayo de 2014

El milagro de su boca 29.06.2012

El milagro de Su boca
 
 
Las emociones no tienen por qué ser razonadas. De hecho, probablemente, el pasarlas por el tamiz del pensamiento las deja un poco melladas y pierden parte del sentido que dan a las cosas que tocan.

  Una de las más bonitas que he sentido, una de las que deseo archivar en la memoria para poder acudir a ella cada vez que tenga un minuto, tiene que ver con Su boca.
 
Cerca. Muy cerca. Las dos bocas enfrentadas en la comunión previa o posterior a los besos. Calor en los cuerpos. Calor en el alma. Nos acercamos, casi como los cíclopes de Cortázar, y su aliento entra a través de esa puerta al paraíso. Aire que insufla vida en mi.
  
Siento que por primera vez alguien es capaz de darme de respirar, al igual que podría haberme dado de comer o de beber. Su aire se convierte en el mío, en el que consigue que cada uno de mis órganos funcione de la manera en que debe hacerlo. Mi vida, en ese momento, depende de manera absoluta, de que Él me dedique ese aliento.
 
... Y soy la mujer más feliz del Universo.

Porque hay días en los que alguien te hace saber que eres maravillosa 27.06.2012

Porque hay días en los que alguien te hace saber que eres maravillosa
 
Hoy me ha dicho una persona muy especial (podría haber sido mi abuela, pero no lo era) que tengo luz, que brillo. Me ha dicho que soy preciosa, guapa "de las de mirar"  y que cuando no estoy me echa de menos. También me ha dicho que soy un ángel.

Lo cierto es que me ha emocionado que alguien sienta eso ante mi. Me ha gustado saber que le llega lo que soy y que soy capaz de hacer sentir feliz a la gente.

Porque hay días que son preciosos y horribles a la vez, y eso también nos pasa a las personas, capaces de permitir que en nosotros conviva lo mejor y lo peor de manera simultánea.

Pero hoy alguien ha venido hasta mi para decirme, sin más, que hago su vida más bella.

Y me ha encantado saberlo.

Los libros de instrucciones 19.06.2012

Los libros de instrucciones
 

Conocer a alguien siempre resulta trabajoso. Algunas personas optan por la rapidez en el conocimiento. Otras, sin embargo, se toman su tiempo. Cada cosa, evidentemente, tiene sus pros y sus contras: los acelerados, probablemente, no lleguen a la esencia, o a lugares demasiado recónditos y se queden un poco en la superficie; pero, por otro lado, acceden de manera más instántea a aquello que desean.

Los lentos, sin embargo, tardan tiempo en recorrer el camino. Descubren poco a poco y aquello que encuentran es, en la mayoría de los casos, lo bastante sólido como para saberlo cierto (por lo menos de manera general). Sin embargo, el tiempo de acción suele dilatarse, porque no asumen ese conocimiento hasta que no queda patente que es cierto.

Ambos son maravillosos para determinados casos o determinadas personas, o determinadas personas en determinados casos. No sé...

Cuando te encuentras con alguien "rápido" en el mundo BDSMero y eres sumisa, tienden a hacerte un listado de preguntas en los que tratan de saber lo que te gusta, lo que no, los límites que tienes o sientes que tienes, y un montón de cosas más que, sin duda, les lleva a determinar si eres afín o no, y decidir (de alguna manera) la "línea de actuación".

Para mi eso es como tener un libro de instrucciones. Sería perfecto si no fuera porque no somos máquinas exactas que responden de la misma manera siempre al mismo estímulo. Pueden ser válidos para encuentros ocasionales en los que hace falta determinar puntos de acción e inacción, pero, sinceramente, para las relaciones que se desean con algo más de alcance... no sé, de verdad, hasta qué punto.

Porque, fíjense, a mi me gusta tomarme mi tiempo; ir descubriendo a la persona que tengo enfrente a través de cosas que son BDSM y de otras que no tienen nada que ver; me encanta saber sus aficiones, la manera que tiene de leer los libros, su opinión sobre la cría del cangrejo en cautividad... En fin: si un Dominante es una persona completa, sin divisiones, conocerla como tal es lo que me lleva a saber si es o no afín con mi todo sumiso.

No me gustan los "libros de instrucciones" para mi. Me aturde pensar que alguien crea conocerme porque le enumere un listado de preferencias o porque valore del 1 al 10 la intensidad del gusto por algo.

Prefiero que se tomen su tiempo, que vayan haciendo mediante la técnica de "ensayo y error" y que lleguemos a conclusiones...
... de la mano de la experiencia.

Saludos de martes ajetreado, sin libro para entenderlo.

Nunca hagas nada que no puedas comentar tomando el te 5.06.2012

Nunca hagas nada que no puedas comentar tomando el te.
 


Teniendo en cuenta que decir BDSM durante el te puede hacer que a alguien se le atraganten las pastas, dejaré la premisa inglesa para hacer una nueva: “Nunca hagas nada que no puedas comentar a tus amigos”. Una cosa diferente, que ya es elección personal, es la de hacerlo o no, pero la posibilidad ha de existir.

Salvando el que aquí todos tenemos algo de fantasmas y hemos jugado al parchís miles de veces (por supuesto, siempre con victoria aplastante), yo siento que en este ámbito tomo café con las personas que leen. Comentamos, divergemos, estamos de acuerdo, escuchamos, decimos, callamos…

Y (además de por tener la cabeza medianamente bien amueblada) sigo estrictamente esa premisa: no hago nada que no pueda comentar, aunque me lo calle. Eso evita cometer algunos errores, aunque no salve de todos.

Cuando tengo dudas, recurro a ello: ¿podría decirle esto a fulanito o a menganito?... Si la respuesta es sí, pues halaaa. Si es no, mejor le doy tres vueltas antes.

Los amigos es lo que tienen: que te escupen verdades a la cara. Quieras o no.

Y te las comes.

Enma, la chica más guapa del mundo 23.05.2012

Emma, la chica más guapa del mundo.
 

La conocí hace 12 años. Ella tenía 11 y yo, 28, pero eso no impidió que aprendiera de ella una de las lecciones más grandes de mi vida. Emma era una niña grande, en todos los sentidos: sacaba 10 centímetros a su compañero más alto de clase; tenía una espalda enorme y era una niña "de hueso", que decían cuando yo era pequeña. En general, Emma no respondía de ninguna manera al canon de belleza que tenemos por general en lo que al físico se refiere.

También era una chica de muchísima personalidad, segura de sí misma, consciente de su grandeza en el más amplio de los sentidos. Esa grandeza que todos tenemos pero que sólo algunos son capaces de ver en sí mismos.

Emma creía, sinceramente, que era guapa, preciosa, maravillosa... Y daba al mundo esa imagen. Todos los que pasamos por esa clase coincidimos en el inmenso poder que tenía. Sus compañeros la adoraban: era capaz de llevar a cualquiera de ellos a donde quisiera. La chicas la tenían cierta envidia y deseaban que Emma compartiera cualquier cosa con ellas, porque eso, de alguna manera, les contagiaba la grandeza.

Ella vivía sin preocuparse de lo que pensaran los demás.

Un día le dije: "Mira, Emma: he aprendido algo maravilloso de ti: los demás nos ven como emitimos que somos. A ti te ven preciosa, maravillosa, guapa, inteligente..."

Ella me miró, muy sorprendida, y me dijo, sin un ápice de superioridad ni de engreimiento:

"Es que soy así".

Muchas veces pienso en Emma. Ojalá todos nos pudiéramos ver como se veía ella.

Después de cuatro años 23.05.2012

Después de cuatro años...
 
A mi me gusta ver cómo hay temas que se plantean y replantean en el foro, de manera cíclica. Me hace pensar en que, al fin y al cabo, todos tenemos las mismas dudas, aunque vistas desde posiciones diferentes.

Me gusta leer el ímpetu de quienes acaban de empezar y la calma de los que una vez fueron impetuosos. Me hace sonreír ver, en otras letras, a la shere osada y atrevida que escribía sobre todo, y darme cuenta de que, algunas veces, no pueden entenderme porque, sencillamente, no han estado aquí.

Me gusta ver cómo gente a la que conocí cuando entré ha ido cambiando y, en algunos casos, hemos ido hacia frecuencias diferentes y, en otros, hacia la misma.

Me encanta debatir temas y darme cuenta de que, en realidad, cuando hablamos de emociones, es difícil definir términos absolutos, aunque para algunas personas sí es necesario. Y entonces vuelvo a pensar en que ahora ya no hablo el mismo lenguaje de hace cuatro años, aunque sí emplee las mismas palabras. El sentido de muchas de ellas ha ido cambiando conmigo, con mis emociones, con mis vivencias...

Me gusta saber que he vivido y que todo y todos los que han ido entrando en mi historia van haciendo de mi camino uno mejor, aunque a veces las experiencias no hayan sido, a priori, tan buenas como se esperara...

Me gusta pensar que estamos en familia, en el vecindario de toda la vida y que, a pesar de que tengamos nuestros desacuerdos y desavenencias, cuando entro en la página me siento como en mi casa virtual.

Me gusta ser sumisa, sentir que lo que siempre he sido sigue vigente, aunque cambie. Me gusta poder ser yo y manifestarme de esta manera. Me gusta que los demás sean ellos y sean libres para mostrarse como se sienten.

He tratado de respetar a todo el mundo y actuar en consecuencia. He intentado ser responsable de mis actos. He tratado de hacer mejor la vida de la gente que se me ha acercado.

Me gusta saber que mi vida es maravillosa como sumisa, como profesional, como parte de una familia, como vecina del vecindario...

Y hoy, que hace cuatro años que entré aquí, quería escribirlo.

Derribando muros, creando espacios 14.05.2012

Derribando muros, creando espacios.
 


Tiendo a crear muros para aislarme del dolor. Mi mente, mi cuerpo, hace un "clic" y, casi sin darme cuenta, me pongo en modo "ausente". Ya nada puede dolerme, pero tampoco gustarme. Nada puede llegar a mi: ni lo malo... ni lo bueno.

A veces lo hago como reacción ante los muros de otros, pero he descubierto que ese sistema no va bien. Lo que funciona en los casos en los que alguien me importa de verdad, es desnudarme, no levantar ni un sólo ladrillo del suelo, y abrir las puertas de par en par para que el otro entre sin miedo, para que vea lo que siento y lo que soy sin adornos.

Hasta ahora derribar muros me ha ido mejor que levantarlos. Existe el riesgo de que conquisten el castillo, pero igual eso tampoco es tan malo, ¿verdad?...

También pueden incendiarlo o devastarlo, pero una es como el Ave Fénix: capaz de resucitar de sus cenizas.

A lo que me niego, rotundamente, es a poner cualquier tipo de impedimento en mi relación con las personas importantes de mi vida, que son pocas y tremendamente valiosas.  Y si eso implica despedidas o renuncias... ¡¡¡encantada!!!

A pesar de que alguien que me lea me vea como "ñoña", "vainilla" o lo que sea, amo a mi Amo por encima de todo (menos mi mariposa) y derribaré los muros, caminaré descalza, subiré montañas y diré adiós a lo que no pueda acompañarme en el viaje por seguirle.

Quien me quiere sabe que Su mano me lleva por el mejor de los caminos.