miércoles, 9 de julio de 2014

El sueño 9.07.2014

El sueño
 
 
Muchas noches habían sido maravillosas. Muchas había soñado su mano, su boca, su cuerpo y el de ella en la mejor de las comuniones.
 
Cerraba los ojos y se dejaba llevar al mundo donde todo ocurre siempre, exactamente, de la mejor de las maneras posibles; donde el deseo desemboca irrevocablemente en placer máximo; donde el alma viaja hasta donde alcanza la imaginación y luego sigue hasta perderse para volver y encontrarse con la mujer que sueña…
 
Aquella también fue maravillosa.
 
Ella cerró los ojos. El se acercó y, sin mediar palabra, comenzó a morder su sexo. Mientras lo lamía ella sentía el placer en la piel, en el alma. Era tan real que podía olerlo. El hecho de sentirle así la excitaba aún más.
 
Y Él no dejaba de comerla, de morderla… Ella, que había sido tremendamente vergonzosa para disfrutar del sexo oral, en ese momento era sólo placer que crecía y crecía. El vello se la erizaba; la columna vertebral se convirtió en hilo superconductor y hacía que cada poro de piel sintiese la descarga que llegaba desde su entrepierna, o su cerebro, que en ese momento no tenía ninguna capacidad de decisión más que la de ser libre y dejarse llevar.
 
La mordió mientras ella le arañaba la espalda. Siempre intentaba tener cuidado porque las uñas estaban largas y tremendamente duras, y no quería lastimarle. A Él no. Ella quería marcarlo con sus propias marcas; quería que le quedaran señalados en el alma y en el deseo los moratones del cinturón, las líneas de la vara, los dedos de la mano… pero los de Él sobre ella.
 
Sin embargo, y dado que era un sueño, se permitió arañarlo descarnadamente mientras sentía cómo el mundo se reducía a sentir, sentir, sentir…
 
Y sintió que Él era todo; que ella era todo en sus manos; que Él tenía la llave del mundo…
 
Sintió el Universo atravesándola por cada átomo hasta dejarla convertida en un todo que miraba al Todo.
 
 
A la mañana siguiente, vio Su cuerpo junto al de ella y fue consciente: la realidad era el mejor de sus sueños.

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