martes, 17 de febrero de 2015

Me gustas 17-02-15

Me gustas
 

Me gusta mirarte y sentir que he de bajar la mirada,
pero también me gusta levantarla frente a ti.

Me gusta soñar con tu deseo irrefrenable y arrebatado,
pero también me gusta verte tranquilo y calmado, conteniéndolo.

Me gusta caer en tus manos y sentir cómo me azotan,
pero también me gusta verlas rozarme, acariciando el cuerpo ardiente.

Me gusta imaginarte de diez mil maneras fogosas y calientes,
pero tambien me gusta pensarte calculador y meticuloso en los actos.

Y así de muchas formas, complementarias y contrarias.

Me gustas.

Las cincuenta sombras de Maru. 17-02-15

Las cincuenta sombras de Maru
 
Mi amiga Maru es una pasada. A mi me tiene loca en cada una de las cosas que hace y que piensa. Su forma de enfrentarse a la realidad es algo asombroso: todo es natural y todo tiene una parte de risa, desde lo más trágico hasta lo más morboso.

Fuimos juntas al colegio, así que nos conocemos desde que éramos niñas. Ella sigue conservando bastante de la pureza  original de la infancia (no la que se dedica a la Vírgen mientras se llevan flores y se canta el himno con los ojos llenos de emoción, no) y eso la hace tremendamente interesante a mis ojos.

Hablamos mucho de sexo, pero en plan risa. Nunca nos hemos metido en berenjenales ni en detalles morbosos que no fueran "si me llamas esta noche no te lo voy a coger porque voy a estar con Marce dale que te pego, que los niños se quedan con la abuela".

Nada más.

Así que, por supuesto, nunca habíamos hablado de BDSM ni de nada parecido... hasta que llegó Grey a su vida. Pero él no entró por la puerta grande (como a la mayor parte de la población que conozco) a través de la literatura, no, sino  con la película. Ella, emocionada y feliz, no deseaba otra cosa que verla y experimentar, a través de sus propios ojos, la delicia con la que tanta mujer soñaba.

Me lo dijo y me invitó a ir al cine con ella. Nada podía ser más interesante que ver esa peli con Maru. Un mundo por descubrir, seguro.

El viernes (día del estreno), Maru me llamó a las siete de la tarde para quedar a las siete y cuarto. Íbamos a la sesión de las ocho. Marce se quedaba con los niños para librarse de verla, y,  como "daño colateral" tenía que cuidarlos. Le compensaba.

Cuando Marce me vio llegar a la casa me guiñó un ojo y me dijo:

-Gracias, shere. Luego me dices...

Se refería, claro, a avisarle en caso de que Maru saliera más caliente que el Coloso de la peli.

Fuimos al cine. Conducía ella. Tras varios sitios que no le parecieron adecuados, me dejó en la puerta para que comparara las entradas. No problem. Me bajé y fui a la inexistente cola . Todo iba bien. Todo perfecto. Teníamos entradas para una de las filas de enmedio.

Antes de entrar tuve que comprar detergente para el lavaplatos en el supermercado que tiene anexo el cine. Y ahí empezó el calvario de la cruda realidad.

-¿Qué vas a hacer con eso? - me preguntó.

-¿Eins?-

- Que si vas a entrar con eso en el cine. Es de marujas. No podemos ir a ver a Grey con detergente de lavaplatos. Quedaríamos fatal.

- ¿Con quién?

- Con Grey y con la gente que va.-

- No creo que Grey se dé cuenta, y la gente seguro que tiene otras cosas mejores que hacer.

- Que no, shere, que no. Que yo no voy a ver a Grey con detergente en una bolsa.

- ¡Hay que joderse, Maru!

- Venga, que lo llevamos al coche. ¡Hay que ver lo maruja que eres!...-

Paseíto al coche y vuelta al centro comercial. Un vino antes de empezar. La cosa se ponía aún mejor porque si Maru de por sí es una risa, con dos vinos ya no te lo puedes imaginar.

Por fin entramos en el cine. Tres pares de manos la saludan desde más arriba. Ella me comenta que menos mal que no ha ido de incóngito (¡como si pudiera!).

Y empieza la peli.

- Shere, este tío está buenísimo-ç
...
- Shere, la tía ésta es más tonta que Abundio-
...
- Shere... la pava se le quiere triscar-
...
-Shere... el pavo se la quiere triscar-
...
- ¡Que es vírgen!... Juassssss.... no se lo cree ni borracha-
...
-¡Joder con el cuarto rojo del dolor! ¡Te cagas! ¡Quien tenga que limpiar eso se acuerda de la madre del Grey para el resto de sus días!
...
- Anda... pues si parece que la gusta...-
...

Y, desde ese punto, todas las escenas tenía comentarios de la mujer que no quiso entrar con detergente porque parecía una maruja. Ejemplos:

1) Grey coge las bragas de Anastasia y se las lleva a la nariz. Las aspira y...

- ¡Qué pedazo cerdo! Si hace eso Marce conmigo, le tiro los calzoncillos de la semana pasada y ya verás cómo le huelen-.

2) En un momento determinado, Grey toma un hielo en la boca y se lo pasa a Anastasia por el cuello, bajándolo poco a poco por el cuerpo, pasando por los pezones...

- Si a mi me hace eso Marce tiene que darme la vuelta para encontrarlos...-

Y ahí sí que no pude contenerme. En medio de una escena de las más eróticas de la peli (porque no creáis que tiene tantas), explosión de risa en la fila 14.

A la salida, una de las chicas que le había saludado, para con nosotras a charlar y, tras echarnos unas risas, nos hace una confesión:

-Hace unos diez años, mi Manu, se puso romántico. Ya sabéis: cosas de esas que les dan a los tíos de vez en cuando. El caso es que, no sé cómo, consiguió un montón de pétalos de rosa y los echó en la cama. Tooooooooda la cama llena de ellos. Toooooooda. Enteeeeeeeeeera. Para que no se estropearan los había guardado en el congelador, así que cuando me eché en la cama me quedé tiesa y me salió del alma:
"Joder, Manu, mira qué eres tonto. Ahora lo recoges tú... y limpia las sábanas, ¿eh?, que eso no se quita así como así".
Como para cuartos rojos del dolor... ¡Hay que  joderse! Éste me ata con la corbata y me tienen que desatar los bomberos..."-

Volví a casa fascinada. Entre las risas, la resolución de dudas sobre términos como "fisting", las historias de mis compis y la cruda realidad, me di cuenta de que todos tenemos cincuenta sombras... aunque las limpiemos con el plumero del polvo.

viernes, 31 de octubre de 2014

Reflexiones de "hoy no voy a trabajar y pienso en otra cosa" 31.11.14

Reflexiones de "hoy no voy a trabajar y pienso en otra cosa"
 
Y así, aunque parezca que es una chorrada, resulta que lo que se me ha venido a la cabeza tiene tela que cortar. Y mucha.

Me ha dado por pensar en la libertad e independiencia de la sumisa, y en la acitud que el Dominante puede tener ante ello.

Existen varias posibilidades por combinatoria pura (¡ufff con las asignaturas del instituto! ¡cuánto trabajo me están dando estos días!):

1) La sumisa no es independiente ni libre y al Amo le gusta.
1) La sumisa no es independiente ni libre y al Amo no le gusta.
3) La sumisa es independiente y libre y al Amo le gusta.
4) La sumisa es independiente y libre y al Amo no le gusta.

Básicamente, la libertad y la independencia (no es que vayan juntas, pero sino la combinatoria se ampliaba demasiado) son cualidades que parecen sobrar en una sumisa, pero (y aquí es cuando la matan) yo no creo que sea así.

Nadie puede dar lo que no tiene. Y digo yo que cada sumisa regala y entrega a su Amo lo que mejor le parece (y hace bien), pero, desde mi punto de vista, lo que más valor tiene en el ser humano es precisamente esa libertad e independencia.

Normalmente, es el resultado de años de trabajo en una misma, de estudio, de reflexiones, de caídas y levantamientos... La libertad y la independencia no surgen de la nada, sino que son una consecuencia de comportamientos, aprendizajes y decisiones vitales.

Que una sumisa sea una mujer independiente y decida regalar esa libertad y forma de vida a alguien debe ser, para el Dominante, una fuente inmensa de placer y orgullo. 

Digo yo. Que también puede ser lo contrario y resulta que mi día ocioso me está traicionando.
 
 

Si A----->B 29.11.14

Si A---->B

No sé si vosotros habéis estudiado alguna vez lógica proposicional. Yo sí. Fue en filosofía del instituto. A mi era una cosa que me apasionaba.

La primera de las premisas era:

 A----->B

Que quería decir que si ocurría una cosa determinada (A), entonces, inevitablemente, sucedería la segunda (B).

Se podían encadenar tantas como quisieras:

 A----->B ------->C------->D

Y eso quería decir que si ocurría la primera, entonces todas las demás también sucederían.

También había un enunciado que decía "Si y sólo si". Genial, porque mientras que en el primer caso todo sucedería de manera inevitable y era lo primero lo que cargaba con el peso, en el del "si y solo si" los dos dependían del otro.

Es decir: 

Si A---->B quiere decir que la primera implica la segunda, pero no que la segunda depende de la primera. B puede darse al margen de A.

Pero en A<--------->B  quiere decir que B sólo puede darse con A. Y que siempre que haya A se dará B.

Las relaciones bedesemeras pueden ser de dos maneras:

A------->B

A<-------->B

Pues eso. Demasiadas matemáticas y lógica proposicional en el instituto junto con la generalización del aprendizaje pueden hacer que, en cualquier momento, te vengan a la cabeza asociadas al BDSM y tenga la necesidad imperiosa de publicarlas en un blog.





Que me ha dado por el BDSM y la lógica proposicional, oye. Y la cosa es que me parece que están tremendamente unidas. Fascinantemente relacionadas...

Ya lo decía mi profesor: "No lo creéis, pero esto funciona en todas las facetas de la vida". 

Es lo que tiene la filosofía: vale para un roto y para un descosido.

Clases de lógica proposicional aplicada al BDSM:

A------>B (si A entonces B)

Si te mueves, te azoto, lo que no quiere decir que no te azote por otras cosas.

A------ >¬B (si A entonces no B)

Si te pones farruca, no te follo. Lo que no quiere decir que no te deje de follar por otras mil razones.

 A<--------->B (si A sólo si B)

Sólo serás mi sumisa si yo soy tu Amo. Y sólo seré tu Amo si tú eres mi sumisa.

¬A--------->B (no A implica B)

Si no te quejas, te hago un bastinado. Lo que no quiere decir que no te lo vaya a hacer por otras razones.


¬ A------->¬B (no A implica no B)
Si no te comportas como una perra obediente, no te sacaré de paseo, lo que no quiere decir que nos quedemos en casa aunque lo hagas.


E iré añadiendo las que surjan. Mola. Bienvenidas todas las aportaciones.



Comentarios de los usuarios:
  J.L. dijo el 30 de Octubre de 2014 a las 23:51...
Ya te vale, jajaja.
  shere{Baalkiss} dijo el 31 de Octubre de 2014 a las 09:10...
Como dicen en Granada: "¿É o no é?" ;-)

enviado 31 de Octubre de 2014 a las 09:10   

marea dijo ...
jajajajaja, si lo de antes me ponía, me voy a callar este comentario... jajajajaja yo me parto como te comes la cabezaaa


besazossss


Comentarios de los usuarios:
  shere{Baalkiss} dijo el 31 de Octubre de 2014 a las 09:12...
Jolín, marea: mi cabeza es algo impresionante: funciona sin parar las 24 horas del día y es que no se le ocurre una buena. ¡No sé qué hacer! ¡Me tiene agotada! ;-)

lunes, 27 de octubre de 2014

La confianza 28-10-14

La confianza.
 
 
La confianza. Uffff... ¡¡¡Vaya tema!!!
 
En BDSM siempre estamos hablado de ella como pilar fundamental de las relaciones, y casi siempre nos referimos a la que la persona sumisa ha de tener en la Dominante. Creo que eso lo tenemos más que aceptado y consideramos que es necesario que la sumisa crea que no va a hacerle mal, que es conciente de lo que hace, que sabe cómo hacerlo, que no se va a dorgar ni a mamar hasta las patas... Sí. Vale. Todos de acuerdo, ¿no?
 
Pero también es imprescindible que, para que ese disfrute exista, la persona Dominante ha de confiar en que la sumisa hará lo que tiene que hacer, será consciente y capaz de decir lo que siente (si es necesario) sin tapujos ni medias tintas; que obecederá las instrucciones (no tanto por un tema de obediencia sumisil, sino porque algunas prácticas requieren inmovilidad o una posición determinada y no seguirlas podría conducir al desastre); que está en plenas condiciones para no alterar el umbral del dolor... En fin: que tiene que SABER, con certeza, que la sumisa no hará algo que pueda dañar a alguno de los dos, a pesar de todos los cuidados que el Dominante pueda tener.
 
Pero hay más. Hay una confianza que se extiende más allá de lo puramente físico (que es de lo que he tratado hasta ahora). Supongo que ésa sólo se tiene  que dar (en el sentido de obligatoriedad) en las relaciones que también son pareja/trío... estable. La confianza en términos generales, ésa que se tiene habitualmente en los amigos  que se cuentan con los dedos de una mano y en la familia cercanísima. Pero aún va más allá.
 
La confianza de saber que puedes perderte en la otra persona, que puedes morir en ella, y que, si decidieras resucitar, aparecerías en sus brazos. La confianza de andar por un precipicio con los ojos cerrados sabiendo que no te dejará caer, que todos sus sentidos estarán puestos en ti y velarán porque llegues a la meta ( y me da igual que seas Dominante o sumiso).
 
Confianza como certeza de ser, de poder mostrarte como eres y que no se te ponga en tela de juicio, y que tú no tengas la necesidad de hacerlo. Confianza en que, cuando tú cojees, el otro caminará a tu lado, o se sentará a comer el bocadillo contigo. Confianza, vamos.
 
No consiste en estar de acuerdo en todo (sería tremendamente aburrido), ni siquiera en desear lo mismo, sino en saber, con certeza plena, que no hay lugar para las dudas. Y que si hay algo que chirría, se habla desde las ganas de conocer, desde la plena confianza en el otro, desde  queel saber hay una razón para todo (y no siempre tiene que ser la peor).
 
Desde mi punto de vista, esa confianza sólo es posible en reprocidad. Sólo puede darse cuando uno la siente hacia y desde dentro.
 
Porque, al fin y al cabo, las relaciones son pequeñas orquestas en las que, o se toca al tiempo y se hace magia... o se desafina.


miércoles, 27 de agosto de 2014

La piel 27.08.2014

La piel
 
 
La sumisión, bien vivida, desgarra el límite del ser
y destaca la esencia de la persona sumisa
por encima de todas las pieles que la impiden ser libre.

Formas de entender y de expresar. 26.07.2014

Formas de expresar y de entender
 
 
(Como tengo la memoria justa para pasar el día, y además estoy de un vago lector bloggero de esos que dan hasta miedo, no sé si ya he escrito sobre este caso concreto. Si es así, lo borraré para no ser más pesada que un chon en brazos, pero, por si acaso y porque acabo de leer a oceana diciendo algo que me lo ha recordado, me pongo manos a la obra).
 
No todos expresamos las cosas de la misma forma. Esto va asociado a que queremos que se nos expresen de una manera, la nuestra, que nos resulta mucho más cómoda de entender que cualquier otra.
 
Y ahora viene las anécdotas (dos, para ser exacta).
 
1. Tengo una amiga que compite (de manera profesional y olímpica) por el puesto de Don Limpio (míster Proper fue al principio, ahora se llama.... jolín, que me disperso). El caso es que llevaba años viviendo con su pareja, un hombre apocado y poco comunicativo que casi nunca la mostraba su afecto, ni de manera pública ni privada (esto es lo que entendía ella, su pareja).
 
Él había sido educado en esa filosofía terrible de que la casa es sólo responsabilidad de la mujer, así que lo de limpiar, colocar y ordenar era algo que le pillaba así como en las Quimbambas, pero empezó a hacerlo. Todos los fines de semana se ponía a ello y entre los dos dejaban la casa como los chorros del oro (que, a pesar de que yo quiera mi casa así de limpia y ordenada, ni por asomo deseo ese umbral de pulcritud).
 
Tiempo después se separaron. Entre todos los reproches de memoria histérica que ella le espetó estaba el del afecto. Y él la replicó: "La forma de demostrarte que te quería era limpiando hasta dejarlo como tú querías cuando a mi no me hacía falta y me hubiera bastado con un tercio de trabajo".
 
(Yo pensé: ¡Con lo fácil que hubiera sido decírselo con besos, abrazos, palabras, mimimes, latigazos, fustazos, cera y cosas de esas...!, pero claro: cada persona lo expresa de una manera diferente. Pero, claro, es que tengo un "ramalazo bedesemero" que me sale por los poros de la emoción).
 
Ambos hubieran tenido que estar en el mismo canal de comunicación y no lo estaban. Si el otro no entiede lo que quieres expresar, por muy claro que te parezca a ti que lo expresas, vale de poco.
 
(Esta anécdota tiene que ver con el hecho de que algunas personas necesitan palabras; otras, miradas; otras, hechos; otras, azotes: otras, sonrisas... o cosas diferentes cada vez. Complicado).
 
2. La segunda historia tiene que ver con saber que la persona que tenemos delante de nosotras no es la que ha de ser. Hay muchas formas de saberlo, y cada uno va encontrando la suya que no tiene necesariamente que coincidir con la de los demás.
 
Eso le ocurrió a una conocida mía. Hace tiempo quedó con un chico para tomar café. Eran jóvenes y estaban algo pelados de dinero (mal generalizado en esa etapa y, por desgracia, ahora en todas), pero decidieron pedir chocolate (o café, no sé) con churros. Charlaban mientras comían. Lo estaban pasando relativamente bien para ser una primera cita de esas que tienen silencios incómodos. Pero bien. El caso es que, al final, cuando quedaba un sólo churro, el hombre no dudó: lo cogió y se lo metió en la boca. Sin más. Sin ningún tipo de reparo ni de deferencia.
 
En ese momento, ella se levantó y amablemente se despidió de él porque SUPO que ese chico no era para ella. Cuando lo contó me pareció una brutalidad, pero me lo explicó: "Quiero una persona generosa, que piense en mi, que esté pendiente y que sepa guardar las formas. Evidentemente, él no era de esos".
 
Y, aunque yo no lo hubiera hecho (básicamente porque no soy nada cerebral, si no víscera en estado puro), entiendo que ella sí. De hecho, lleva años casada con una persona que se complementa perfectamente.
 
A veces, un gesto que nadie más entiende, a nosotras nos enciende la bombilla. Y nadie más lo entiende, ni lo tiene por qué entender, porque a nosotras/os nos basta.
 
Y aquí se acaba la historia de Pepito Zanahoria, de Pepito Zanahoria... (jolín, que me vuelvo a dispersar).
 
Saludos de sábado de reflexiones.
 
Un besazo especial a oceana, por ayudarme a pensar y a sentir.