miércoles, 27 de agosto de 2014

Formas de entender y de expresar. 26.07.2014

Formas de expresar y de entender
 
 
(Como tengo la memoria justa para pasar el día, y además estoy de un vago lector bloggero de esos que dan hasta miedo, no sé si ya he escrito sobre este caso concreto. Si es así, lo borraré para no ser más pesada que un chon en brazos, pero, por si acaso y porque acabo de leer a oceana diciendo algo que me lo ha recordado, me pongo manos a la obra).
 
No todos expresamos las cosas de la misma forma. Esto va asociado a que queremos que se nos expresen de una manera, la nuestra, que nos resulta mucho más cómoda de entender que cualquier otra.
 
Y ahora viene las anécdotas (dos, para ser exacta).
 
1. Tengo una amiga que compite (de manera profesional y olímpica) por el puesto de Don Limpio (míster Proper fue al principio, ahora se llama.... jolín, que me disperso). El caso es que llevaba años viviendo con su pareja, un hombre apocado y poco comunicativo que casi nunca la mostraba su afecto, ni de manera pública ni privada (esto es lo que entendía ella, su pareja).
 
Él había sido educado en esa filosofía terrible de que la casa es sólo responsabilidad de la mujer, así que lo de limpiar, colocar y ordenar era algo que le pillaba así como en las Quimbambas, pero empezó a hacerlo. Todos los fines de semana se ponía a ello y entre los dos dejaban la casa como los chorros del oro (que, a pesar de que yo quiera mi casa así de limpia y ordenada, ni por asomo deseo ese umbral de pulcritud).
 
Tiempo después se separaron. Entre todos los reproches de memoria histérica que ella le espetó estaba el del afecto. Y él la replicó: "La forma de demostrarte que te quería era limpiando hasta dejarlo como tú querías cuando a mi no me hacía falta y me hubiera bastado con un tercio de trabajo".
 
(Yo pensé: ¡Con lo fácil que hubiera sido decírselo con besos, abrazos, palabras, mimimes, latigazos, fustazos, cera y cosas de esas...!, pero claro: cada persona lo expresa de una manera diferente. Pero, claro, es que tengo un "ramalazo bedesemero" que me sale por los poros de la emoción).
 
Ambos hubieran tenido que estar en el mismo canal de comunicación y no lo estaban. Si el otro no entiede lo que quieres expresar, por muy claro que te parezca a ti que lo expresas, vale de poco.
 
(Esta anécdota tiene que ver con el hecho de que algunas personas necesitan palabras; otras, miradas; otras, hechos; otras, azotes: otras, sonrisas... o cosas diferentes cada vez. Complicado).
 
2. La segunda historia tiene que ver con saber que la persona que tenemos delante de nosotras no es la que ha de ser. Hay muchas formas de saberlo, y cada uno va encontrando la suya que no tiene necesariamente que coincidir con la de los demás.
 
Eso le ocurrió a una conocida mía. Hace tiempo quedó con un chico para tomar café. Eran jóvenes y estaban algo pelados de dinero (mal generalizado en esa etapa y, por desgracia, ahora en todas), pero decidieron pedir chocolate (o café, no sé) con churros. Charlaban mientras comían. Lo estaban pasando relativamente bien para ser una primera cita de esas que tienen silencios incómodos. Pero bien. El caso es que, al final, cuando quedaba un sólo churro, el hombre no dudó: lo cogió y se lo metió en la boca. Sin más. Sin ningún tipo de reparo ni de deferencia.
 
En ese momento, ella se levantó y amablemente se despidió de él porque SUPO que ese chico no era para ella. Cuando lo contó me pareció una brutalidad, pero me lo explicó: "Quiero una persona generosa, que piense en mi, que esté pendiente y que sepa guardar las formas. Evidentemente, él no era de esos".
 
Y, aunque yo no lo hubiera hecho (básicamente porque no soy nada cerebral, si no víscera en estado puro), entiendo que ella sí. De hecho, lleva años casada con una persona que se complementa perfectamente.
 
A veces, un gesto que nadie más entiende, a nosotras nos enciende la bombilla. Y nadie más lo entiende, ni lo tiene por qué entender, porque a nosotras/os nos basta.
 
Y aquí se acaba la historia de Pepito Zanahoria, de Pepito Zanahoria... (jolín, que me vuelvo a dispersar).
 
Saludos de sábado de reflexiones.
 
Un besazo especial a oceana, por ayudarme a pensar y a sentir.

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