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BDSM, bilingüismo y humillación
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Casi todos los integrantes del mundo BDSM hablamos, por lo menos, dos
idiomas: el "oscuro" y el "claro". En el segundo nos relacionamos casi
siempre con la gente que no pertenece al BDSM y, en algunas ocasiones,
con los que sí. En el "oscuro" nos comunicamos con las personas con las
que estamos manteniendo, en ese momento, una comunicación bedesemera.
Como todos los bilingües, entendemos "by heart" (por intuición,
instinto, costumbre o lo que sea) algunos de los signos de la
comunicación en ambos idiomas, pero podemos llegar a tener malentendidos
cuando existen los "false frends" (palabras que, aparentemente, quieren
decir lo mismo en dos idiomas pero que, en realidad, significan cosas
diferentes- un ejemplo claro es "constipation", que en español nos lleva
a pensar en un catarro normal y corriente y, sin embargo, en inglés es
"estreñimiento").
Como bilingües, a veces no podemos traducir una sensación, una palabra,
un gesto o un momento comunicativo de una lengua a la otra. Porque no.
Porque podemos encontrar algo parecido (si es que somos afortunados),
pero no querrá decir exactamente lo otro. (Hay palabras que yo he
aprendido en inglés y que no encuentro la manera humana de decirlas en
castellano, y a la inversa).
Asi que es fundamental saber en qué lengua nos estamos comunicando en
cada momento (para evitar "false friends") y comprender la incapacidad
de traducción en determinados momentos.
¿Por qué digo esto? Por la humillación.
La humillación es una práctica que se habla en "oscuro" y debe entenderse en la misma lengua. No existe traducción posible al lenguaje "claro". Si me dicen, por ejemplo: "Puta, que no sabes ni mamarla"
puede querer decir que tengo serios problemas para hacer una felación
como debe ser (lengua "clara") o que me está diciendo eso en un momento
determinado porque le apetece y le pone, sin más intención que ésa.
Parece evidente que estamos en lenguaje "oscuro", pero basta que no me
dé cuenta, que yo siga interpretando en "claro", para que se haga una
brecha en la relación, puesto que puedo enterderlo en una cuando en
realidad se está diciendo en otra, y si lo hubiera escuchado en "oscuro"
probablemente me hubiera hecho chorrear de gusto.
Esa es una de las desventajas de tener vocabulario común: a veces
creemos entender, pero en realidad estábamos hablando en idiomas
diferentes.
Por eso en la humillación es fundamental que la comunicación
sea la correcta, que los dos (o los que sean) estén hablando en el mismo
idioma, y que nunca se trate de traducir a otro idioma.
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jueves, 17 de septiembre de 2015
BDSM, bilingüismo y humillación. Publicado el 15 de septiembre de 2015
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